Presentación


Durante siglos, la frontera móvil que existió entre cristianos y musulmanes en la península ibérica, hasta la salida de estos últimos en 1492, estuvo poblada de personajes singulares, conformados en función del hecho fronterizo. Uno de estos personajes fue el Alfaqueque. Su existencia se remonta al siglo XIII, y su perfil inicial figura referido ya en los textos de Alfonso X como hombres de honor, conocedores de la lengua arábiga, cuya misión básica era rescatar a los cristianos esclavos de los musulmanes. Entre sus cualidades se exigían ser verídicos, desinteresados, instruidos y expertos con la lengua árabe, humanos y benévolos, valientes, así como tener algún patrimonio que garantizara su independencia y honradez. Este empleo era electivo en junta de doce hombres buenos. Los Alfaqueques, respetados por cristianos y musulmanes, tenían paso libre a un lado y otro de la frontera dado que su labor permitía mantener un mínimo de comunicación entre los dos bandos, incluso en las circunstancias más difíciles. Estos trujamanes solucionaban numerosos problemas que surgían en la peculiar convivencia que provocaba una frontera que, en la mayoría de los casos, no tenía respaldo físico. Fueron los representantes, en un sitio y época determinada, de una figura necesaria e imperecedera: el negociador discreto que permite el encuentro entre posiciones aparentemente irreconciliables. En los tiempos que corren la presencia de los Alfaqueques se hace especialmente necesaria.

martes, 19 de noviembre de 2024

130. La navaja de Ockham

 


Rododendro (Rhododendrum sinsii)


Ya hemos comentado en anteriores artículos como el mundo en que vivimos se caracteriza, entre otras cosas, por la sobreabundancia de información, información que, con demasiada frecuencia, es falsa. Y para explicar algunas de las informaciones recibidas, un amplio número de personas recurren a disquisiciones complejas, engorrosas, confusas y, por qué no decirlo, a veces falsas, que han dado lugar a una autentica corriente de pensamiento conocida como «conspiranoia».

Ya en el siglo XIV un pensador y filosofo inglés dijo que «en igualdad de condiciones, la explicación más simple suele ser la más probable». Y esta expresión, también muy simple, mereció dos siglos después el calificativo de «navaja de Ockham».

Guillermo de Ockham fue un fraile franciscano que, tras formarse ampliamente en filosofía y teología, revolucionó la filosofía medieval. Basándose en la lógica como disciplina, Ockham afirmaba que las explicaciones de un hecho nunca deben multiplicar las causas sin necesidad. 

Ya en el siglo XVII, en los albores de la ciencia, los estudiosos utilizaron este principio como herramienta conceptual y acuñaron el término «navaja de Ockham» pata expresar como este filosofo había «afeitado» la complejidad de la filosofía —las barbas— de Platón, ya que aplicando su principio la ciencia empezó a utilizar una metodología que simplificaba el proceso de adquisición del conocimiento.

Esta regla ha permitido el posterior desarrollo de la ciencia. Postulados tales como que no hay que plantear la existencia de entidades innecesarias para explicar un fenómeno, o que siempre hay que intentar explicar lo desconocido en términos de lo conocido han permitido llegar a la ciencia tal como la entendemos hoy día.

Ockham no niega que a veces las explicaciones complejas sean las verdaderas, ni que siempre la explicación más simple sea la auténtica. Pero de las diversas opciones que se puedan plantear, comenzar por la más simple puede acortar el camino del conocimiento.

Ante tanto conspiranoico como anda suelto, quizás habría que recordarle la afirmación de Ockham «Pluralitas non est ponenda sine necessitate (La pluralidad no se debe postular sin necesidad)».

sábado, 12 de octubre de 2024

129. Fiesta Nacional de España


 

Lirio abierto (Crocus flavus)

Hoy se celebra la Fiesta Nacional de España. Es un día festivo —como no podía ser menos— que la gente aprovecha para diversas cosas, como cualquier domingo o día festivo del año. Pero hoy es una fiesta que, se supone, es la más importante, la que todo el mundo debería celebrar.

La fiesta fue creada en 1892, pasando desde entonces el día 12 de octubre a ser festivo en toda España, queriendo darle un significado especial al día en que España descubrió América. A principios del siglo XX pasó a denominarse Fiesta de la Raza —la española, por supuesto— y a partir de 1931 se decretó su cambio a Fiesta de la Hispanidad, resaltando el hecho del descubrimiento de América y la incorporación de esos inmensos territorios a la corona española.

Los ya muy mayores recordamos que en esta fecha el franquismo alardeaba a bombo y platillo del «glorioso» pasado del «Imperio Español» y no había habitante de nuestro país que ignorara que el 12 de octubre fue el día que Colón llegó a América, dando lugar con esa llegada al nacimiento del «Imperio Español».

Afortunadamente esta forma de celebración esta ya olvidada. La llegada de la democracia hizo revisar los conceptos en los que se basaba esta denominación. Conquista, Imperio, Aculturación, etc. parecían ideas poco concordantes para un país que había alcanzado la libertad y aceptado los estándares de vida occidentales. Por ello, la ley 18/1987 de 7 de octubre cambió el nombre a Fiesta Nacional de España.

Este cambio tuvo dificultades para expresar lo que se quería celebrar. Así, en un ejercicio de equilibrio conceptual, en la exposición de motivos de la ley se expresa que «La fecha elegida, el 12 de octubre, simboliza la efemérides histórica en la que España, a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los reinos de España en una misma monarquía, inicia un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos».

Han pasado 37 años y la celebración dista de ser vivida por los españoles como la «Fiesta Nacional de España». Aunque no disponemos de una encuesta amplia sobre el tema, las parciales publicadas nos dicen que la inmensa mayoría de los menores de 40 años desconocen lo que hay detrás de esta celebración.

La inmensa mayoría de los países tienes su «Fiesta Nacional» y en ellas se suelen realizar actuaciones que no son las de cualquier día festivo. Por poner solo algunos ejemplos conocidos, en Francia, el 14 de julio, aniversario de la toma de la Bastilla, se festeja con verbenas y bailes populares por todo el país. En Estados Unidos, el 4 de julio —celebración de la independencia— además de la comida especial en las casas, el día siempre culmina con un vistoso castillo de fuegos artificiales. En los países latinoamericanos, las «fiestas patrias» —el equivalente de la fiesta nacional— son un acontecimiento popular que se celebra con festejos, cohetes y barbacoas.

En España la fiesta se solventa con actos administrativos internos y un desfile militar en una ciudad, que en la actualidad resulta poco atractivo para la ciudanía. Esto no es malo en sí. Simplemente es diferente.

Este tema podría ser un asunto digno de estudio por antropólogos sociales y sociólogos. Quizás tenga algo que ver con la difícil relación que los españoles mantenemos con nuestro pasado, con nuestra historia. 

jueves, 26 de septiembre de 2024

128. Autoayuda y coaching

 


Orquídea (Phalaenopsis sanderiana)

Si nos damos una vuelta por lo publicado sobre el tema, está claro que la autoestima y el llamado coaching emocional están de plena moda. Editores y asesores (coach) se disputan la atención de un numeroso público, que parece estar necesitado de ayuda para su desarrollo personal y profesional.

En los tiempos que corren, buena parte de las personas que trabajan están con frecuencia presionados y condicionados por conceptos como productividad, disponibilidad, rapidez y, como corolario casi inevitable, viviendo con frecuencia situaciones de estrés y ansiedad. 

Con estas premisas, el individuo debe permanecer en un continuo estado de alerta que lo mantiene fuertemente vinculado a un formato de vida que recuerda a una servidumbre «consentida».

Siendo estas las características básicas de la existencia laboral de estas personas, al acudir a los consejeros estos les explican que la felicidad consiste en alcanzar un adecuado grado de adaptación a esta dinámica.

Así, se le invita a desarrollar su autoestima y a mejorar el concepto que el individuo tiene de sí mismo, aumentando su capacidad para aceptar de buen grado todo aquello que conlleva su permanencia en el mundo laboral actual: las prisas, la espera de expectativas no siempre cumplidas, la aceleración de la vida diaria o la difuminación de la frontera entre tiempo libre y tiempo de trabajo.

En cierto modo, la metodología utilizada por estas técnicas afirma que la responsabilidad de que las cosas vayan bien o mal depende únicamente del individuo, que no sabe adaptarse a la realidad que le ha tocado vivir. De forma indirecta, el individuo resulta culpable de sentir lo que siente.

Es evidente que las técnicas de coaching funcionan en muchos casos. Ciertamente, la reflexión sobre sí mismo, el conocimiento de las capacidades propias, el análisis y propuestas de mejora de su entorno, en definitiva, el «empoderamiento» de la persona puede ayudar a sobrellevar mejor determinadas situaciones, Pero es evidente que no todos lo consiguen. Buena prueba de esto quizás sean los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) del pasado mes de mayo: las bajas laborales han pasado en los últimos diez años del 3,2% al 4,7%.

 Parece pues que no todo es fomentar la resiliencia o, en el peor de los casos mejorar la resistencia. También habría que dedicar tiempo a cambiar las condiciones laborales de los individuos, que están en la base de toda esta problemática.

lunes, 16 de septiembre de 2024

127. Astroturfing

 


                                        Flor de viuda (Scabiosa atropurpurea)


En febrero de 2017 publicamos el primer articulo sobre la llamada posverdad —la mentira— en el que hablábamos de la importancia que, basada en las redes sociales, estaba alcanzando esta forma de «informar» a la ciudadanía.

Desde entonces se ha desarrollado toda una estrategia para dar credibilidad a estas mentiras, que se distribuyen masivamente por las redes sociales para influir en la sociedad, conformando mentalidades o actitudes que, con frecuencia, cambian hábitos de consumo, opciones políticas, preferencias sociales, etc.

Este tipo de mentiras —desinformación— se originan en despachos de todo el mundo y eran distribuidas por ordenadores impersonales, lo que no convencía a muchos de los receptores de los mensajes, ya que es sabido que el ciudadano es más sensible a creer en aquello que le llega desde una fuente conocida.

Por ello, para aumentar su credibilidad, había que darle al mensaje —falso y robotizado— una apariencia de humanidad, convencer a la persona que lo recibe que es otro ser humano como él el que origina la noticia. Y para ello ha surgido la estrategia que han denominado Astroturfing.

Esta palabra tiene su origen en un concepto y en una marca comercial. El concepto es la expresión inglesa grassroot —raíz de hierba—, que hace referencia a movimientos sociales que surgen desde abajo, desde la comunidad. La marca es Astroturf, una conocida empresa norteamericana que fabrica césped artificial.

Así surge el Astroturfing, que es una estrategia de relaciones públicas de organizaciones y gobiernos que utiliza las redes sociales para dar una impresión de espontaneidad a sus mensajes publicitarios, como si fueran emitidos por individuos concretos o desde el seno de un movimiento social determinado. Así el ciudadano receptor, convencido de la base social del mensaje, le dará mayor credibilidad al producto o idea publicitado y los emisores conseguirán con más facilidad convencerlos de que lo que reciben es verdad, y por lo tanto bueno.

Este tipo de campañas pretenden, y suelen conseguir, disfrazar las acciones de una entidad comercial, una opción política, un gobierno, etc. como una reacción pública espontánea e independiente frente a otras entidades u opciones.

No es este el lugar para explicar con detalle como se realiza esta sofisticada técnica para difundir mentiras —que otros llaman posverdad—. Los astroturfers —intoxicadores— organizan acciones protagonizadas por unos pocos individuos aparentemente diversos y geográficamente distribuidos, tanto a través de actuaciones explícitas como más subliminales e incluso ocultas, y que dan la impresión de multitudinarios entusiastas de una causa. Esto se va amplificando a través de las redes sociales y posteriormente la tarea es asumida por grandes ordenadores —bots— que difunden millones de estos mensajes con esta apariencia humana.

Y la mayoría se sigue «informando» a través de las redes. ¿Hasta cuando?

miércoles, 19 de junio de 2024

126. Pasear y salud



 Anturio (Anthurium scherzerianum)

Aunque cada vez quedan menos escépticos, aún quedan demasiados adultos —los jóvenes son otro mundo— que no creen en los beneficios para la salud del caminar. 

Hace pocas décadas la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció que el caminar —andar determinada distancia— era beneficioso para la salud. Y se estableció como norma que, para obtener esos beneficios, había que caminar más de 10.000 pasos al día, al menos cinco días a la semana y, a ser posible, a un cierto ritmo.

Parecía como si existiera un umbral. Andar más de 10.000 pasos mejoraría nuestra salud y disminuiría la probabilidad de morir prematuramente, y menos de 10.000 pasos no servirían de mucho o de nada

Sin embargo, estudios posteriores han venido a demostrar que caminatas menos largas también tienen efectos beneficiosos, aunque por supuesto menores que los obtenidos con actividades más prolongadas.

En un trabajo publicado en 2022 en el British Journal of Sports Medicine —Volumen 57, número 15—, donde se revisan 196 estudios que incluyen a más de 30 millones de personas, se concluye que serían suficientes 75 minutos semanales de actividad física moderada para disminuir un 10% la mortalidad prematura.

Un análisis más detallado de los datos demostró que el ejercicio moderado frente a no hacer nada reducía en más de un 29% la probabilidad de una muerte prematura por enfermedades cardiovasculares, y en un 15% las muertes por cáncer.

Este y numerosos estudios más han venido a confirmar que hacer algo es mejor que no hacer nada y que los beneficios sobre la salud y la mortalidad prematura mejoran al aumentar los tiempos de actividad y las distancias recorridas.

Sin embargo, poco se había dicho sobre el pasear. «Ir andando por distracción» —así se define pasear— no solía ser considerado beneficioso para la salud. Sin embargo, estudios recientes han demostrado ciertas mejoras de la salud con la práctica de esta actividad. 

Para algunos autores al pasear, dado que recibimos estímulos visuales a derecha y a izquierda, se activan ambos hemisferios cerebrales, mejorando las interrelaciones entre ellos.

Para otros el pasear libera dopamina y ayuda a mantener altos los niveles de serotonina, y estos a su vez los de serotonina, siendo este último el responsable del estado de ánimo. 

Por último, algunos han demostrado mejoras en los niveles de memoria en aquellos con problemas de este tipo.

La época del año en la que estamos, y la que se avecina, es una buena ocasión para dedicar tiempo a una actividad —caminar o pasear— que ha demostrado sobradamente ser beneficiosa para la salud.

jueves, 30 de mayo de 2024

125. Horarios en España

 


Camaron amarillo (Pachystachys lutea)


La modificación de los horarios habituales en España parece tarea imposible. Es cierto que primero deberíamos preguntarnos si es necesario o conveniente modificarlos, pero a esta pregunta ya hace años que se ha respondido de forma afirmativa por parte de los expertos y de la Organización Internacional del Trabajo.

Las razones que se aluden para dicho cambio son mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, así como favorecer la conciliación de la vida personal y profesional de los españoles. Como ventajas añadidas se apunta avanzar en la igualdad efectiva de hombres y mujeres y, se afirma, mejorar la productividad y eficiencia de las empresas.

Con la intención de conseguir este cambio, un ya lejano 2003 se constituyó la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles, entidad sin ánimo de lucro y declarada de utilidad pública, que desde entonces ha presentado varias propuestas de cambios que no han tenido fortuna.

En el pasado 2023 el Gobierno de España encargó a la entidad Time Use Initiative (TUI) la realización de un estudio sobre el tema, que contó con una amplia participación de profesionales —sindicatos, empresarios, sociólogos, psicólogos, etc.— que entregaron un informe con más de 100 propuestas para una mejora de la situación actual.

No es nuestra intención relatar aquí todas las propuestas, pero si queremos reseñar algunas: la reducción de la jornada laboral; la recomendación de terminar de trabajar a las 18.00; el cierre más temprano de los comercios, entre las 17.00 y las 19.00; el adelanto del horario del prime time televisivo de forma que termine a las 23.00 o el retraso en el comienzo del horario escolar de secundaria y Universidades. A todo ello se uniría la adopción por España del horario del meridiano de Greenvich, abandonando el de Berlín, vigente desde 1942.

La situación de los horarios en nuestro país es una excepción en Europa. Con ligeras variaciones, los horarios de trabajo y escolares en el resto de la Unión están en general de acuerdo con las recomendaciones que se hacen. De hecho, la razón de que se recomienden para España es porque ya llevan años vigentes en la mayoría de esos países, y los resultados son favorables para la finalidad que se persigue.

Uno de los argumentos que se ha utilizado siempre para objetar este cambio en nuestro país ha sido que nuestra situación geográfica y nuestra idiosincrasia no es la adecuada para incorporar estas modificaciones. A ello responden los favorables al cambio que tanto Italia como Portugal están en nuestra misma posición y tienen implementadas muchas de estas medidas, sin que sus ciudadanos ni su economía sufran un mayor menoscabo.

Las propuestas, como todas las anteriores, corren el riesgo en caer en saco roto. Y no hubieran merecido nuestra atención. Pero la iniciativa lanzada recientemente por el Ministerio de Trabajo de una de las medidas contenida en el informe de la TUI —reducir la jornada laboral—, que parece haber tenido una cierta aceptación por sindicatos y empresarios, nos hace pensar que puede haber cambios en los horarios.

Esperemos acontecimientos.

miércoles, 22 de mayo de 2024

124. Jovenes y belleza

 


Rododendro (Rodhodendrom wardii)


El deseo de parecer más hermosos de lo que la naturaleza nos ha dotado es muy antiguo. La historia está llena de maquillajes, aditamentos y dispositivos usados por los humanos para mejorar el aspecto que ofrecemos. 

A mediados del pasado siglo empezó el desarrollo de una cirugía destinada a cambiar de forma estable algunas partes de nuestro cuerpo: la cirugía estética. Su práctica era cara y compleja y además, si bien aparecieron en las últimas décadas programas de ordenador que permitían entrever como nos afectaría el cambio, siempre se arrostraba un riesgo. Y esto mantenía reducida su práctica.

Pero en el presente siglo la disrupción tecnológica que han supuesto las redes sociales ha cambiado radicalmente las cosas. En todas ellas han aparecido programas que permiten aplicar filtros sobre nuestra imagen obtenida con el móvil y cambiar algunos aspectos de nuestra anatomía.

Al principio los programas eran poco finos, permitiendo reconocer con una cierta facilidad las zonas que habían sido retocadas. Pero últimamente TikTok —una red cada vez más utilizada, especialmente por los jóvenes— ha puesto en circulación un filtro muy sofisticado, basado en Inteligencia Artificial, que utiliza la información de que dispone sobre el individuo —páginas que consulta, imágenes a las que aplica «me gusta», modelos más admirados, etc.— y realiza sobre la imagen real unas modificaciones tan perfectas que, dicen los expertos, es prácticamente imposible notar que la imagen ha sido retocada.

Esto, además de facilitar todo tipo de engaños, permite que la persona que lo utiliza pueda comprobar como de guapa/o podría ser con las modificaciones que le aporta el filtro. Pero al mirarse al espejo comprueba que su realidad no es tan atractiva. Y esto produce frustración.

La masiva utilización de la red y del filtro ha aumentado de manera llamativa un problema que ya venía siendo estudiado por los psicólogos y psiquiatras, y es la baja autoestima que sienten muchos jóvenes al no ser admirados por sus iguales. A la ausencia de los «me gusta» se ha sumado la frustración que sienten al comparar su imagen real con la idealizada que le proporciona el programa.

Conscientes de esta realidad, esa negativa sensación ha empezado a ser explotada por algunos de las/los denominados «influencesr» que, sin pudor alguno, recomiendan intervenciones de cirugía estética para remediar el desajuste entre la realidad y la ficción. Como consecuencia se ha incrementado significativamente el número de jóvenes menores de edad que solicitan —y a veces obtienen— de sus padres financiación para realizar los cambios sugeridos por el programa.

El Boston Medical Center, en Agosto de 2018, hablaba ya de un «síndrome del selfie» para referirse a las repercusiones psicológicas que está teniendo en los jóvenes esta tecnología. Por su parte, el Journal of Children and Media publicaba en 2022 el marcado incremento de la utilización de  la cirugía estética por parte de los jóvenes para mejorar sus aspecto físico.

Como podemos comprobar las tecnologías no son neutras. Convendría recordarlo.

domingo, 12 de mayo de 2024

123. Resistencia vs Resiliencia

 


Orquidea (Paphiopedilum spp.)

Desde hace dos siglos la palabra resistencia se ha utilizado para expresar la capacidad de algo o alguien para resistir, es decir, para tolerar, aguantar o sufrir eventos o situaciones. Se empezó a utilizar para referirse a materiales u objetos y posteriormente se fue extendiendo a otros sujetos.

La resistencia menciona una cualidad que se tiene o no. Tras sufrir la agresión el sujeto resistente —objeto, situación, sistema o individuo— queda como estaba, no cambia sus cualidades. Ha resistido y continua su existencia tal como estaba.

A partir de los años 50 del pasado siglo se empezó a utilizar un nuevo concepto que, aunque tiene un nombre muy parecido, tiene muy poco que ver con el ya mencionado. Nos referimos a la resiliencia.

Desde su aparición el concepto se ha utilizado abundantemente para referirse a todo tipo de sujetos y situaciones, pero en este artículo nos vamos a restringir a las personas y su agrupación, las sociedades.

Aplicado a estos, resiliencia es la capacidad de adaptación de un individuo o sociedad frente a un agente perturbador o un estado o situación adversa. En este concepto ya no figura el tolerar, aguantar o sufrir de la resistencia. Aquí se habla de adaptación. O sea, de actuaciones por parte del sujeto que recibe la agresión para estar mejor preparado en el futuro frente a la misma o similar agresión.

Frente a la actitud pasiva de la resistencia, la resiliencia incorpora un factor dinámico. Recibida la agresión el individuo —las sociedades— deben actuar, tienen que responder, para capacitarse mejor para el futuro.

El concepto ha sido incorporado por la clase política y gobernante en numerosos países para dar respuesta a hechos y situaciones de variada naturaleza, como puede ser el —aún discutido por algunos— cambio climático, desastres naturales, crisis económicas o conflictos sociales o bélicos.

La utilización de este nuevo concepto para implicar a los individuos y sociedades parece de interés. Pero la visión dinámica que supone la resiliencia plantea algunos riesgos. Uno de ellos pudiera ser que quiera cargarse sobre los individuos y sociedades el deber de adaptarse a los retos y perturbaciones, asumiendo que estas son inevitables y que nos debemos dedicar a paliar los efectos de ellos en vez de actuar evitando las causas.

Este tema ya lo tratamos en el artículo publicado en el blog el 24 de mayo de 2023 con el título: «Mitigación y ¿adaptación?». 

¿Están ganando estos conceptos en vez del de evitación?

jueves, 25 de abril de 2024

122. Algoritmos de nuevo

 

Azucena de porcelana (Alpinia zerumbet)

En febrero de 2021 escribíamos sobre Algoritmos y finalizábamos la entrada, refiriéndonos a los ingenieros que los diseñaban, con la siguiente frase: «Tremendo el poder que algunas personas han logrado alcanzar. Nunca tan pocos controlaron a tantos, y de forma tan intensa».

En aquel momento los algoritmos eran programas informáticos diseñados por ingenieros, a los que humanos proporcionaban datos para que con ellos las máquinas tomaran o nos propusieran decisiones.

En apenas tres años las cosas han cambiado radicalmente. Además de este tipo de algoritmos, los informáticos han diseñado otros que han enseñado a las maquinas a buscar los datos, analizarlos y, con ellos, elaborar propuestas que someter a nuestra consideración. O sea, con ellos, las maquinas han aprendido a aprender.

Dotados de este poder, los ordenadores buscan en la inmensidad de internet y aprenden de lo que otros humanos han realizado anteriormente. Y con este conocimiento, dándoles unas instrucciones elementales, nos pueden hacer un libro, diseñar un producto, escribir poemas, etc. O sea, hacer una buena parte de las tareas que hasta hoy solo realizaban los humanos. A esta nueva tecnología hemos dado en llamar Inteligencia Artificial (IA).

Está tecnología aporta unas enormes posibilidades a la humanidad, que sin duda contribuirán a mejorar nuestras vidas. Pero tal poder también tiene sus problemas.

No vamos a hablar hoy de los efectos sociales que esta tecnología puede provocar, como por ejemplo perdidas de empleo. Tiempo habrá para ello. Pero su desarrollo ha empezado a generar problemas que deben ser solucionados.

Uno de los primeros problemas detectados es la ausencia de transparencia. No sabemos en base a que criterios y principios toma sus decisiones la IA. Es más, salvo sus creadores, ni siquiera muchos expertos son capaces de averiguarlo. Y este desconocimiento no es una cuestión baladí. 

Google, uno de los fabricantes de esta tecnología, ha encargado a la brasileña Fernanda Viegas y su equipo la tarea de auditar sus algoritmos y detectar sesgos. Según sus manifestaciones, pretenden que las decisiones de los algoritmos sean justas, y este vocablo, justicia, aparece por primera vez en esta nueva jerga.

Meredith Broussard, científica de datos y profesora asociada de la Universidad de Nueva York (EE UU) manifiesta que algunos algoritmos están siendo discriminatorios y que, consecuentemente, si vamos a tomar decisiones sociales basadas en los algoritmos, hay que aplicarles a estos criterios éticos.

Incorporar a las matemáticas, a las miles y miles de líneas de código de los programas informáticos, criterios tales como justicia, equidad, igualdad, veracidad, en definitiva, ética, parece una tarea imposible. Pero hemos de hacerlo si no queremos sucumbir a sus dictados.

Al final tendremos que concluir, como dice el historiador Noah Harari: «Los humanos somos muy buenos generando conocimientos, pero no tanto aplicándolos»

sábado, 23 de marzo de 2024

121. Amistades menguantes


Cardo borriquero (Cynara humilis)

Según el Survey Center on American Life en su artículo publicado en mayo de 2021 titulado «El estado de la amistad en los americanos: cambios, retos y perdidas», el porcentaje de ciudadanos de sexo masculino de ese país que asegura tener un mínimo de seis amigos cercanos se ha reducido a la mitad entre 1990 y 2022.

Los resultados de esta encuesta han merecido la atención de la prensa y de psicólogos y sociólogos norteamericanos, que han constatado que este especial tipo de relación de simpatía y afecto —la amistad— está disminuyendo entre los hombres, especialmente entre los más jóvenes. Y la experiencia nos demuestra que lo que existe en Estados Unidos pronto llega a nuestros lares.

Como vemos por las fechas que contempla el estudio —1990-2022—, este hecho viene produciéndose desde hace bastantes años, aunque los cambios de costumbres que se produjeron con motivo de la pandemia parecen haber agudizado esta tendencia, de tal modo que en la citada encuesta el 20% de los estadounidenses reconoce no conservar ningún amigo íntimo.

No sabemos de un estudio similar en nuestro país, pero si posteriores estudios confirman lo obtenido con esta encuesta, nos encontraríamos ante una alarmante disminución de la amistad como institución y como concepto, en el sentido en que la entendemos habitualmente.

Según los expertos, para que una amistad surja se necesita afinidad, voluntad, tiempo y la presencia física del otro. Una vez consolidada la relación, no es imprescindible la presencia, aunque una amistad «no presencial» pocas veces es considerada por los propios interesados como «amistad íntima o verdadera».

No es fácil explicar porque se estaría produciendo este fenómeno. Algunos apuntan a que podríamos estar ante un cambio del modelo clásico de amistad y que las dificultades de adaptación a este nuevo modelo serían las que causan esta sensación de pérdida. Los nuevos estilos de vida a los que ya estamos acostumbrados, con su permanente falta de tiempo, el teletrabajo y estar sumergidos en un mundo de múltiples relaciones, superficiales y poco significativas, a través de canales como las redes sociales, son algunos de los hechos que pueden estar en la base de este declive.

Ante esta posible explicación, la mayoría de los autores mantienen que la presencia, oírlos en persona, poderlos tocar, siguen siendo elementos básicos para la generación y mantenimiento de las amistades. Y que este mantenimiento a lo largo del tiempo requiere tiempo y esfuerzo, y la falta de esta dedicación podría explicar que muchas de ellas se vayan quedando en el camino, conforme vamos madurando y envejeciendo.

¿Desaparecerá la amistad? Como ha dicho alguien, si el culto a la amistad decae, será por falta de buenos feligreses.

viernes, 1 de marzo de 2024

120. El esfuerzo cognitivo

 


Ciruela de Natal (Carissa macrocarpa)

Conocer cuesta trabajo. Los estudiosos del tema lo han denominado «esfuerzo cognitivo» y lo definen como «la sensación percibida por el individuo al enfrentarse a determinadas tareas mentales».

El esfuerzo cognitivo se relaciona tanto con las características de la tarea como con nuestra capacidad de procesar información. La cantidad y calidad del conocimiento que podamos adquirir dependerá de la labor a realizar y de la capacidad de procesamiento de la persona. 

Por otro lado, la sensación de esfuerzo depende de la percepción que tenga el sujeto de la dificultad de la tarea a realizar. Y esta percepción aparece cuando el individuo compara la complejidad de la labor a realizar y su capacidad para realizarla. Si la tarea necesita una elaboración compleja y el individuo tiene las capacidades necesarias, la adquisición de conocimiento se realizará con éxito. Lo contrario hará desistir a la persona del empeño.

Todo este proceso tiene un importante componente emocional. El esfuerzo produce rechazo, por ello las personas tienden a elegir las acciones mentales que menos esfuerzo demanden. Aquí también los estudiosos han acuñado una ley ya conocida en otros ámbitos: “la ley del mínimo esfuerzo cognitivo”.

Ante los hechos o informaciones que recibimos tenemos tendencia a dar una respuesta automática, a posicionarnos de una determinada manera, y a veces esta respuesta no es la correcta. Darse cuenta del error produce una sensación negativa que nos obliga a aumentar el grado de control cognitivo, es decir a inhibir las respuestas automáticas y a generar otras más elaboradas y ajustadas a la realidad.

Esta actividad nos hace sentir mayor esfuerzo, por la necesidad de necesitar más control cognitivo para realizarlas. Frente a esto, numerosos estudios han demostrado que hay una gran tendencia de las personas a preferir tareas mentales sencillas, que no le obliguen a tener un mayor control cognitivo y, consecuentemente, a hacer un mayor esfuerzo cognitivo.

En el momento actual, inundados de información como estamos, no resulta realista pensar que las personas tiendan a elaborar una opinión propia mediante la adquisición de conocimiento. Todos somos conscientes de que vivimos tiempos de posverdad, en la que recibimos una inmensa cantidad de mensajes, elaborados por personas o por máquinas. Y la ley del menor esfuerzo cognitivo nos empuja a dar respuestas automáticas, a no contrastar la información recibida. Y con estas informaciones no verificadas muchas personas conforman sus opiniones y toman decisiones que afectan a nuestro presente y a nuestro futuro, tanto individual como colectivo.

Y no hemos de olvidar que posverdad se define como «la distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y actitudes sociales”. Y sabemos que distorsión es «interpretar hechos, intenciones, etc. deformándolos de forma intencionada». Y, por si fuera poco, manipular es «intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc. con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares»

¿Hay quién dé más?

miércoles, 14 de febrero de 2024

119. El oficio de sanar a lo largo de la Historia. 9

 

Clavo verde (Pittosporum Tobira)

He dejado para el final una de las terapias más curiosas que he encontrado en el repaso que les he presentado a lo largo de las últimas entradas: los polvos de momia.

Imagino que alguno de ustedes utiliza para sus manualidades un tinte, muy común, que es el Betún de Judea. Lo que ya no sé es si ustedes conocen el origen de su denominación y su relación con las momias egipcias.

Les cuento. En las orillas del Mar Muerto, en Judea, hace más de 2.000 años que los médicos griegos recogían un producto oscuro, untuoso, llamado bitumen, un derivado del petróleo, que utilizaban para tratar diversas enfermedades. Este medicamento llegó hasta la Edad Media, figurando en los anaqueles de las farmacias con el nombre de bitumen o Betún de Judea.

Su uso intensivo hizo que, por el siglo XVI, se agotara el producto en su estado natural, y como entonces no se tenía la tecnología para extraer petróleo, los boticarios de entonces se plantearon con que sustituirlo, recurriendo a diversos productos.

Suponemos que alguno de ellos llegaría al conocimiento de la existencia de las momias egipcias, cuya carne tenía un color muy parecido al producto en falta. Y convencido de que el color de las momias era debido a que los cuerpos estaban impregnados de betún, pensaron en utilizarlas como sustituto.

Ni cortos ni perezosos empezaron a utilizar momias trituradas para sustituir al escaso bitumen. No había problemas en el abastecimiento porque en Egipto aparecían decenas de miles de momias, que empezaron a ser importadas por los atrevidos boticarios. 

El polvo de momia era recetado para tratar numerosas afecciones: tos, infecciones urinarias, histeria, dolores de huesos, diarrea, dolores de cabeza e incluso epilepsia. Para colmo Paracelso, un prestigioso médico suizo del siglo XVI, dio en decir que la ingestión de polvo de momia traspasaría al que lo comiera el espíritu y la fuerza del fallecido.

Esto terminó de lanzar a este producto farmacéutico a la fama. El rey Francisco I de Francia viajaba siempre con un bote de polvos de momia y su nuera, Catalina de Médici, mandó una expedición a Egipto en busca de momias de calidad.

Pero claro, el éxito llevaba aparejado el problema. Fue tal la cantidad de polvo de momia que se consumió que las momias empezaron a escasear, de tal manera que los proveedores de momias egipcias tuvieron que buscar de nuevo alternativas. Y surgió toda una industria de embalsamamiento, de momificación, pero ya de cadáveres más cercanos. Así los comerciantes momificaron cadáveres de esclavos, ajusticiados, muertos anónimos, borrachos fallecidos en las calles y, los menos escrupulosos, incluso de animales.

Algunos médicos empezaron a criticar el uso de este producto y poco a poco las teorías de Paracelso fueron cayendo en el olvido. Ya a finales del siglo XIX, el polvo de momia desapareció de las boticas. Pero, aunque pueda parecer asombroso, todavía en la edición de 1909 del famoso Manual Merck figuraba el polvo de momia como una opción terapéutica.

Como ustedes saben y pueden ver, el mundo de la medicina no ha conocido el método científico hasta muy recientemente. Aunque los principios del método fueron definidos conceptualmente en el siglo XVII, su aplicación al campo de la medicina no se realizó hasta finales del siglo XIX, y sobre todo en el siglo XX.

Hoy sabemos que la medicina no es cuestión de fe o de creencias, sino de ciencia. Pero el ser humano es contumaz en sus errores y, en la actualidad, siguen proliferando nuevas formas de enfocar la curación de las enfermedades, ajenas a la ciencia, que traducen la necesidad que algunas personas tienen de creer, para todo, en lo sobrenatural.

miércoles, 31 de enero de 2024

118. El oficio de sanar a lo largo de la historia. 8

 



Membrillo japonés (Chaenomeles japonica)

Otros de los tratamientos que se aconsejaban para recomponer el equilibrio humoral perdido, causante de las enfermedades, eran los dedicados a limpiar los intestinos. 

Desde la Antigüedad, probablemente porque ya desde antiguo se percibían los fétidos olores de los pedos, se pensaba que los alimentos se pudrían en los intestinos, por lo que era conveniente limpiarlos periódicamente. Para ello se utilizaron todo tipo de sustancias que se administraban por vía oral, los purgantes, o por vía rectal, los enemas.

Estas prácticas son tan antiguas que ya la nobleza egipcia reservaba tres días al mes para limpiar sus intestinos con enemas y el propio faraón tenía un médico dedicado a este menester, que ostentaba el pomposo título de «Guardián del recto del Faraón».

Los enemas continuaron aplicándose durante toda la Edad Media, pero ya en el siglo XVIII la afición llegó a su apoteosis. Se usaban en toda la escala social, pero la nobleza y los reyes llegaron a hacer de ello todo un arte. Se utilizaban todo tipo de artilugios para administrar los enemas y las sustancias administradas eran muy variadas.

Cuentan las crónicas que Luis XIV, el rey Sol, que vivió sobre 1700, era un gran aficionado a los enemas. Al principio de su reinado le administraban uno cada día después de la cena, pero más adelante se le practicaban varios al día, llegando incluso a despachar con sus consejeros mientras recibía los enemas.

La pasión por la limpieza intestinal llegó hasta mediados del siglo XX, y en algunos casos hasta nuestros días, si bien su época dorada fue la de los finales del siglo XIX. 

Les cuento.

Seguro que algunos de ustedes utilizan para desayunar cereales, y muchas veces serán de una de las marcas más conocidas, Kellogg. Pues bien, los copos de maíz de Kellogg son un invento del doctor John Harvey Kellogg, que los patentó en 1898, cuando España perdía Cuba y Filipinas.

¿Y quién era este doctor? Los norteamericanos John Harvey Kellogg y su hermano William eran unos firmes defensores de la dieta, el ejercicio físico y los enemas. El doctor Kellogg estaba convencido de que en el colon se producían fermentaciones que generaban gases tóxicos, parte de los cuales salían al exterior en forma de emanaciones fétidas, o sea, los pedos para entendernos, y otros eran absorbidos y pasaban a intoxicar al individuo.

Para ello proponía una alimentación sana, el ejercicio físico y, sobre todo, los lavados del colon. Como eso no era fácil de practicar en casa, los hermanos fundaron un balneario donde se aplicaban sus tratamientos. El tema ha sido tratado por el cine en la película «El balneario de Battle Creek», de Alan Turner, que les aconsejo vean si quieren pasar un rato distraidos.

El doctor Kellogg inventó una máquina que inyectaba en el intestino… 50 litros de agua de forma brusca, con lo que se limpiaba todo el intestino grueso y parte del delgado. Se pueden imaginar ustedes que los pacientes no lo pasarían muy bien, y que incluso alguno sufriría algún percance grave. 

La moda de la irrigación del colon ha llegado casi hasta nuestros días. Se dice que el cantante John Lennon, Janet Jackson, la hermana del fallecido Michel, y la misma princesa Diana de Gales eran muy aficionados a estos lavados intestinales. 

Pero las defecaciones no siempre fueron consideradas negativamente. También se han utilizado las heces, tanto humanas como de otros animales, para tratar diversas enfermedades. En la Edad Media los galenos aconsejaban para el dolor de hombros mezclar un zurullo de cerdo viejo con manteca rancia, calentarlo y aplicarlo en la zona dolorida. La London Pharmacopeia, publicada en el siglo XVII, recomendaba el uso de heces humanas, de ratón, de perro y de otros animales. En el mismo siglo, un médico salmantino recomendaba para tratar la malaria tomar heces humanas tostadas y reducidas a carbón, mezcladas con vino blanco, canela y clavo.

Otra de las excreciones del ser humano, la orina, fue siempre usada para las enfermedades de la piel, y en nuestro país, desde la época romana hasta el siglo XVIII, la orina se usó para blanquear los dientes.

Aunque seguramente se sorprenderán, les informo que en 1999 tuvo lugar en Alemania la última Conferencia Mundial sobre Urinoterapia, a la que acudieron representantes de más de 50 países.

domingo, 14 de enero de 2024

117. El oficio de sanar a lo largo de la Historia. 7

 


Camelia japonesa (Camelia japonica)


Ya hemos comentado que uno de los tratamientos más utilizados por los médicos fue la sangría. No sabemos de dónde arranca esta costumbre de tratar las enfermedades sacándole sangre a los enfermos. Algunos historiadores dicen que esta práctica está basada en la teoría humoral de Hipócrates, formulada cinco siglos antes de Cristo,  pero la verdad es que hay evidencia histórica de que ésta técnica se ha practicado desde hace más de cinco mil años.

La sangría, junto con los vomitivos y los laxantes, pretendía restablecer el desequilibrio humoral que se suponía había producido la enfermedad. Imaginen ustedes los efectos desastrosos que estas técnicas producían en los enfermos, la mayoría ya muy debilitados por la enfermedad.

La técnica más habitual para la sangría era hacer una incisión con una lanceta en una vena del brazo o del cuello y dejar fluir la sangre. Otra forma era hacer unas escarificaciones en la piel del enfermo, habitualmente en la espalda, y después aplicar ventosas que hacían extraían la sangre. El tercer método, el más singular de todos, era aplicar sanguijuelas en el torso, brazos y piernas.

Las sangrías se practicaban en todo tipo de enfermedades, con resultados más que lamentables. A título de ejemplo les referiré lo ocurrido con el primer presidente norteamericano, George Washington. Este hombre se levantó la mañana del 14 de diciembre de 1799 con dolor de garganta, ronquera y escalofríos. Se llamó a los médicos del presidente, que aconsejaron la práctica… ¿de qué? … de una sangría. Como no mejorara con esta primera actuación, las sangrías se repitieron hasta extraer un total de un litro de sangre. Para acelerar la curación le administraron también varias dosis de un laxante con mercurio. El resultado era de prever. Antes de que acabara el día el presidente entregó su alma al señor.

Imagino saben que las sanguijuelas son unos gusanitos rojizos que existen en las aguas dulces. Son depredadores y se alimentan de gusanos, renacuajos, etc. Para su uso medicinal se las dejaba unos días en ayunas y luego se las adosaba a la piel del enfermo. 

Dada la frecuente utilización de las sanguijuelas, en los siglos XVII y XVIII llegó a haber una importante industria de sanguijuelas, con criaderos, existiendo constancia de que se hicieron envíos desde España a Francia de este curioso tratamiento.

Fíjense si la sangría era famosa que una de las revistas médicas más prestigiosas del mundo, que se edita desde 1823, se llama The Lancet, La Lanceta, en honor al instrumento que se utilizaba para practicar las sangrías.

En el siglo XVIII, tras el descubrimiento de los imanes, se puso de moda la idea de que también los seres vivos tenían magnetismo y, por lo tanto, se podría influir en ellos mediante la aplicación de imanes. De ahí a utilizar imanes para el tratamiento de las enfermedades había un solo paso, …  y los médicos de entonces lo dieron.

Quizás el más conocido representante de esta moda fue el médico alemán Franz Antón Mesmer, que actuó en Paris sobre 1.770, logrando una consulta muy famosa que lo hizo rico. Celebraba sesiones en los salones de su lujosa casa en los que practicaba la hipnosis y aplicaba sus manos a la cabeza y el cuerpo de los pacientes para modificar su magnetismo. Las sesiones las realizaba en grupo, con un rito de sanación multisensorial, que incluía incienso, música de harpa, espejos y luces de colores.

Este médico tuvo un gran éxito, especialmente entre las mujeres de la alta sociedad parisina. La mesmerización duró hasta que el rey Luis XVI quiso beneficiarse de este tratamiento, y encargó a una comisión de sabios que valorara la eficacia del mismo. Los expertos concluyeron que las respuestas de las pacientes no eran debidas al magnetismo animal, sino a la imaginación alimentada por la esperanza, es decir a la sugestión. Tras este informe el salón-consulta del doctor Mesmer fue decayendo hasta su desaparición.