Presentación


Durante siglos, la frontera móvil que existió entre cristianos y musulmanes en la península ibérica, hasta la salida de estos últimos en 1492, estuvo poblada de personajes singulares, conformados en función del hecho fronterizo. Uno de estos personajes fue el Alfaqueque. Su existencia se remonta al siglo XIII, y su perfil inicial figura referido ya en los textos de Alfonso X como hombres de honor, conocedores de la lengua arábiga, cuya misión básica era rescatar a los cristianos esclavos de los musulmanes. Entre sus cualidades se exigían ser verídicos, desinteresados, instruidos y expertos con la lengua árabe, humanos y benévolos, valientes, así como tener algún patrimonio que garantizara su independencia y honradez. Este empleo era electivo en junta de doce hombres buenos. Los Alfaqueques, respetados por cristianos y musulmanes, tenían paso libre a un lado y otro de la frontera dado que su labor permitía mantener un mínimo de comunicación entre los dos bandos, incluso en las circunstancias más difíciles. Estos trujamanes solucionaban numerosos problemas que surgían en la peculiar convivencia que provocaba una frontera que, en la mayoría de los casos, no tenía respaldo físico. Fueron los representantes, en un sitio y época determinada, de una figura necesaria e imperecedera: el negociador discreto que permite el encuentro entre posiciones aparentemente irreconciliables. En los tiempos que corren la presencia de los Alfaqueques se hace especialmente necesaria.

domingo, 12 de mayo de 2024

123. Resistencia vs Resiliencia

 


Orquidea (Paphiopedilum spp.)

Desde hace dos siglos la palabra resistencia se ha utilizado para expresar la capacidad de algo o alguien para resistir, es decir, para tolerar, aguantar o sufrir eventos o situaciones. Se empezó a utilizar para referirse a materiales u objetos y posteriormente se fue extendiendo a otros sujetos.

La resistencia menciona una cualidad que se tiene o no. Tras sufrir la agresión el sujeto resistente —objeto, situación, sistema o individuo— queda como estaba, no cambia sus cualidades. Ha resistido y continua su existencia tal como estaba.

A partir de los años 50 del pasado siglo se empezó a utilizar un nuevo concepto que, aunque tiene un nombre muy parecido, tiene muy poco que ver con el ya mencionado. Nos referimos a la resiliencia.

Desde su aparición el concepto se ha utilizado abundantemente para referirse a todo tipo de sujetos y situaciones, pero en este artículo nos vamos a restringir a las personas y su agrupación, las sociedades.

Aplicado a estos, resiliencia es la capacidad de adaptación de un individuo o sociedad frente a un agente perturbador o un estado o situación adversa. En este concepto ya no figura el tolerar, aguantar o sufrir de la resistencia. Aquí se habla de adaptación. O sea, de actuaciones por parte del sujeto que recibe la agresión para estar mejor preparado en el futuro frente a la misma o similar agresión.

Frente a la actitud pasiva de la resistencia, la resiliencia incorpora un factor dinámico. Recibida la agresión el individuo —las sociedades— deben actuar, tienen que responder, para capacitarse mejor para el futuro.

El concepto ha sido incorporado por la clase política y gobernante en numerosos países para dar respuesta a hechos y situaciones de variada naturaleza, como puede ser el —aún discutido por algunos— cambio climático, desastres naturales, crisis económicas o conflictos sociales o bélicos.

La utilización de este nuevo concepto para implicar a los individuos y sociedades parece de interés. Pero la visión dinámica que supone la resiliencia plantea algunos riesgos. Uno de ellos pudiera ser que quiera cargarse sobre los individuos y sociedades el deber de adaptarse a los retos y perturbaciones, asumiendo que estas son inevitables y que nos debemos dedicar a paliar los efectos de ellos en vez de actuar evitando las causas.

Este tema ya lo tratamos en el artículo publicado en el blog el 24 de mayo de 2023 con el título: «Mitigación y ¿adaptación?». 

¿Están ganando estos conceptos en vez del de evitación?

1 comentario:

  1. Un artículo procedente e interesante, y donde se definen bien los conceptos de resistencia y resiliencia. Sobre si están ganando estos conceptos al de la evitación, creo que no, porque evitar las causas es como mirar a otro lado, lo cual no es beneficioso, no nos hace más resistentes, y mucho menos más resilientes, y más cuando los cambios y transformaciones se producen de manera abundante y rápida. Hay otro concepto en marcha, en boga, que hace que la resiliencia de un paso más en nosotros, se trata de la antifragilidad, que implica crecer y mejorar debido a las tensiones y dificultades

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