Presentación


Durante siglos, la frontera móvil que existió entre cristianos y musulmanes en la península ibérica, hasta la salida de estos últimos en 1492, estuvo poblada de personajes singulares, conformados en función del hecho fronterizo. Uno de estos personajes fue el Alfaqueque. Su existencia se remonta al siglo XIII, y su perfil inicial figura referido ya en los textos de Alfonso X como hombres de honor, conocedores de la lengua arábiga, cuya misión básica era rescatar a los cristianos esclavos de los musulmanes. Entre sus cualidades se exigían ser verídicos, desinteresados, instruidos y expertos con la lengua árabe, humanos y benévolos, valientes, así como tener algún patrimonio que garantizara su independencia y honradez. Este empleo era electivo en junta de doce hombres buenos. Los Alfaqueques, respetados por cristianos y musulmanes, tenían paso libre a un lado y otro de la frontera dado que su labor permitía mantener un mínimo de comunicación entre los dos bandos, incluso en las circunstancias más difíciles. Estos trujamanes solucionaban numerosos problemas que surgían en la peculiar convivencia que provocaba una frontera que, en la mayoría de los casos, no tenía respaldo físico. Fueron los representantes, en un sitio y época determinada, de una figura necesaria e imperecedera: el negociador discreto que permite el encuentro entre posiciones aparentemente irreconciliables. En los tiempos que corren la presencia de los Alfaqueques se hace especialmente necesaria.

martes, 12 de enero de 2021

73. Disrupción tecnológica

 


Acanto (Acanthus mollis)


Se define a la tecnología como el conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico. La ciencia genera conocimiento, y la tecnología aprovecha ese conocimiento para crear herramientas —en sentido amplio— que nos permiten hacer más y con menos esfuerzo.

Hoy sabemos que toda nuestra vida está en estrecha relación con realidades tecnológicas, que nos han acompañado desde siempre y que han condicionado nuestras existencias. Las distintas tecnologías que ha ido incorporando el hombre, desde sus orígenes hace miles de años hasta la actualidad, ha condicionado su vida. Nuestras expectativas, el modo como trabajamos, como nos divertimos, todo esta relacionado y condicionado por la tecnología.

En el pasado los cambios tecnológicos ocurrían a un ritmo muy lento. Piénsese en el tiempo transcurrido desde la invención de la maquina de vapor y su generalización en la industria, o entre el invento del teléfono y la llegada de los teléfonos móviles. Esta lentitud permitía una mas fácil adaptación del ser humano a los cambios, sea en el aprendizaje de las nuevas tecnologías, sea en la comprensión y aceptación de las repercusiones que las mismas tenían sobre sus vidas.

La magnitud de los cambios que genera una nueva tecnología no siempre es la misma. Hay algunas que provocan unas modificaciones tan radicales en nuestro modo de vida que han merecido que los sociólogos les pongan un apellido: disruptivas.

Bowe y Christensen utilizaron por primera vez en 1995 el término disrupción tecnológica —«Disruptive technologies: catching the wave»— para referirse al fenómeno que se produce cuando la aparición de una nueva innovación o tecnología modifica por completo la manera de operar e interactuar de las personas, del conjunto de la sociedad e incluso de la economía. Los autores mencionan como dos ejemplos de disrupción tecnológica la invención de la imprenta por Gutenberg a mediados del siglo XV, y la creación del motor de combustión a finales del XIX.

Por analogía a la revolución industrial, hoy decimos —con toda razón— que estamos en plena revolución digital. La digitalización se ha desarrollado a tal velocidad que —con la tecnología actual— cada menos de dos años se duplica la capacidad de proceso de la información. Este ritmo ha permitido dejar atrás las características meramente informáticas, para que la digitalización se expanda y permee todos los aspectos de la vida diaria, calando en todas y cada una de las facetas de la vida. 

Pero estas tecnologías no solo están modificando el modo en que las personas desarrollan su trabajo, realizan determinadas tareas o el modo de divertirse, sino que la disrupción tecnológica está yendo más allá y también esta cambiando la forma de pensar y de ver el mundo que practicamos los humanos. La revolución digital no solo cambia lo que hacemos y como lo hacemos, sino que en cierto modo esta cambiando lo que somos. Para aquellos que duden, piensen en cómo la telefonía móvil ha cambiado el modo de relacionarnos unos con otros.

Los avances se producen a tal velocidad que la disrupción tecnológica anticipa el futuro y, al mismo tiempo, lo transforma en realidad presente. ¿Estamos los seres humanos preparados para asumir esta realidad? Sin duda, pero el esfuerzo de adaptación será enorme y algunos no lo conseguirán