Presentación


Durante siglos, la frontera móvil que existió entre cristianos y musulmanes en la península ibérica, hasta la salida de estos últimos en 1492, estuvo poblada de personajes singulares, conformados en función del hecho fronterizo. Uno de estos personajes fue el Alfaqueque. Su existencia se remonta al siglo XIII, y su perfil inicial figura referido ya en los textos de Alfonso X como hombres de honor, conocedores de la lengua arábiga, cuya misión básica era rescatar a los cristianos esclavos de los musulmanes. Entre sus cualidades se exigían ser verídicos, desinteresados, instruidos y expertos con la lengua árabe, humanos y benévolos, valientes, así como tener algún patrimonio que garantizara su independencia y honradez. Este empleo era electivo en junta de doce hombres buenos. Los Alfaqueques, respetados por cristianos y musulmanes, tenían paso libre a un lado y otro de la frontera dado que su labor permitía mantener un mínimo de comunicación entre los dos bandos, incluso en las circunstancias más difíciles. Estos trujamanes solucionaban numerosos problemas que surgían en la peculiar convivencia que provocaba una frontera que, en la mayoría de los casos, no tenía respaldo físico. Fueron los representantes, en un sitio y época determinada, de una figura necesaria e imperecedera: el negociador discreto que permite el encuentro entre posiciones aparentemente irreconciliables. En los tiempos que corren la presencia de los Alfaqueques se hace especialmente necesaria.

viernes, 20 de octubre de 2023

112. El oficio de sanar a lo largo de la Historia. 2

 


Nopal estricto (Opuntia stricta)


A los sumerios le siguieron los acadios y después los babilonios. Estos babilonios nos dejaron una amplia herencia: inventaron la rueda, la polea, la palanca, el arado, la carroza y el cálculo sexagesimal. Además, son los responsables de que el año tenga 12 meses, la semana siete días y la hora sesenta minutos. 

Pero no todo era bueno, al menos para los médicos. Sobre 1.700 años antes de Cristo hubo un rey en Babilonia cuyo nombre seguro que les suena. Se llamaba Hammurabi. Este hombre ha pasado a la historia por haber mandado escribir las leyes que entonces regían su país, el famoso Código de Hammurabi.

En él, aunque incompleto, se contienen algunas normas sobre como curar y, cosa positiva, ya se habla de honorarios médicos, pero lamentablemente también se habla de castigos a los médicos. Del código solo quiero destacarles el articulo 218, para que vean cómo se las gastaban estos babilonios.

Decía el referido artículo lo siguiente: “Si un médico ha tratado a un noble de una herida grave con el punzón de bronce y le ha causado la muerte, o si ha abierto la nube de un ojo de un noble con el punzón de bronce y le ha reventado el ojo, se le cortarán las manos”.

Simultáneamente a la sumeria, en Egipto se estaba desarrollando una cultura distinta, que se inicia en 3.100 antes de Cristo con la primera dinastía de los faraones. Dado que también desarrollaron una escritura que, aunque muy compleja, se consiguió descifrar, tenemos conocimiento también de una medicina muy desarrollada para la época. 

Para los egipcios el corazón era el centro del pensamiento y, por tanto, el órgano más importante del cuerpo. De él partían un complicado conjunto de canales que se distribuían por el cuerpo. Si uno de estos canales se obstruía aparecía la enfermedad. Por ello instauraron por primera vez en la historia la práctica de sangrías para curar, método que se ha estado utilizando de forma indiscriminada durante más de 4.000 años, hasta principios del siglo XX.

Algunos de ustedes pensaran que lo de la jerarquización de los médicos es cosa del seguro, en el siglo XX, pero no crean. Ya en Egipto los médicos estaban jerarquizados. Había el médico simple, el medico jefe, el médico superintendente y hasta el médico inspector. Luego había los privilegiados, que eran los médicos de palacio, y una especie de ministros de sanidad, que eran dos, el Médico Mayor del Alto Egipto y el Medico Mayor del Bajo Egipto. 

Había tres clases de sanadores: los médicos, los cirujanos, y los magos o conjuradores. Como detalles curiosos les diré que ya entonces había mujeres médicas y que tenían reconocidas 82 especialidades médicas. 

Ya los egipcios diseñaron métodos para la determinación prenatal del sexo, que parece que fueron muy precisos ya que obtenían… un 50% de aciertos. También diseñaron el método anticonceptivo más antiguo que se conoce: la administración vía vaginal de excrementos de cocodrilo mezclados con carbonado sódico.


(Continuará)

lunes, 9 de octubre de 2023

111. El oficio de sanar a lo largo de la Historia. 1

 



Hibisco (Hibiscus rosa-sinensis)

Si hemos de ser sinceros, hasta hace unos 200 años los médicos tenían un escaso, por no decir nulo, conocimiento de la patología y, consecuentemente, sus tratamientos carecían de base. De hecho, con frecuencia, la actuación del médico era más dañina que beneficiosa, como iremos viendo a lo largo de mi exposición.

Tengan ustedes en cuenta que el conocimiento estuvo hasta hace muy poco totalmente condicionado por las creencias religiosas. Piensen en que hasta bien entrado el siglo XVIII estábamos convencidos de que el origen del mundo fue solo 4.000 años antes de Cristo, y en el trabajo que le costó a Darwin en pleno siglo XIX que se aceptara su libro “El origen de las especies”.

Por otro lado, los médicos siempre fueron reticentes a los cambios y, con frecuencia, criticaron los avances de alguno de sus colegas. Pensemos en la anestesia general que, aunque se utilizó por primera vez en 1795, no fue hasta 1850 cuando empezó a usarse en algunos de los grandes hospitales. 

Sin embargo, mi intervención no pretende criticar a los médicos que nos han precedido. Simplemente aspiro a contarles algunas de las cosas curiosas que aconsejaban los médicos en el pasado, para informarles y, en la medida de lo posible, distraerles.

No sabemos cuándo empezó a haber médicos en nuestro planeta. Los seres humanos llevan en la tierra unos dos millones y medio de años y, sin duda, desde el principio de la existencia de los primitivos seres humanos, habría algunos de ellos que serían más hábiles que los demás arrancando espinas o entablillando huesos. A estos sanadores quizás los podríamos considerar como los primitivos médicos.

La Historia comienza con la escritura. Y la escritura se empieza a utilizar en Sumeria, en Mesopotamia, en el actual Iraq, hace poco más de seis mil años. Los habitantes de la zona empezaron a escribir en tablillas de barro fresco las cuentas de sus negocios y luego fueron ampliando lo que se escribía. Afortunadamente nos han llegado decenas de miles de esas tablillas. 

La gran paciencia de algunos investigadores hizo que, hace 100 años, se supiera lo que ponía en las tablillas y se comprobó que más de ochocientas de ellas se referían a temas médicos. Estos son, pues, los primeros datos fidedignos de la actividad médica, y nos han permitido saber que para los sumerios la enfermedad era un castigo divino por un pecado cometido, por el enfermo o por alguno de sus familiares, lo cual complicaba la cosa, ya que a ver quién controlaba lo que hacían los parientes para no disgustar a los dioses.

Desde el principio de la historia y hasta el siglo XV, la salud tuvo un exclusivo componente mágico y religioso, mediante el cual las enfermedades serían provocadas por los dioses, como expresión de su disgusto por no habernos portado bien. Y dado que en el mundo había muchos dioses, había muchas posibilidades de molestar a alguno, por lo que nunca faltaban razones para enfermar. 

En Sumeria los médicos eran a la vez sacerdotes. Como para ellos el hígado era el asiento del alma, la hepatoscopia, es decir el estudio del hígado de un cordero sacrificado para tal fin, permitía que el médico hiciera un diagnóstico y, sobre todo, un pronóstico de la enfermedad que afectaba al paciente. Dado el precio del cordero, imagino que los pacientes más pobres se quedarían sin diagnóstico y sin pronóstico.


(Continuará)