Presentación


Durante siglos, la frontera móvil que existió entre cristianos y musulmanes en la península ibérica, hasta la salida de estos últimos en 1492, estuvo poblada de personajes singulares, conformados en función del hecho fronterizo. Uno de estos personajes fue el Alfaqueque. Su existencia se remonta al siglo XIII, y su perfil inicial figura referido ya en los textos de Alfonso X como hombres de honor, conocedores de la lengua arábiga, cuya misión básica era rescatar a los cristianos esclavos de los musulmanes. Entre sus cualidades se exigían ser verídicos, desinteresados, instruidos y expertos con la lengua árabe, humanos y benévolos, valientes, así como tener algún patrimonio que garantizara su independencia y honradez. Este empleo era electivo en junta de doce hombres buenos. Los Alfaqueques, respetados por cristianos y musulmanes, tenían paso libre a un lado y otro de la frontera dado que su labor permitía mantener un mínimo de comunicación entre los dos bandos, incluso en las circunstancias más difíciles. Estos trujamanes solucionaban numerosos problemas que surgían en la peculiar convivencia que provocaba una frontera que, en la mayoría de los casos, no tenía respaldo físico. Fueron los representantes, en un sitio y época determinada, de una figura necesaria e imperecedera: el negociador discreto que permite el encuentro entre posiciones aparentemente irreconciliables. En los tiempos que corren la presencia de los Alfaqueques se hace especialmente necesaria.

jueves, 26 de mayo de 2022

91. Phubbing

 


Enredadera de trompeta (Campsis radicans)

    El mundo anglosajón es un gran productor de vocablos, a veces de difícil traducción al español, que definen situaciones relativamente nuevas que se dan en nuestro entorno. Así nos hemos acostumbrado a hablar de mobbing, bullying, phising, etc. para referirnos a actuaciones de unos ciudadanos para con otros, actuaciones casi siempre de carácter negativo, cuando no claramente delictivo.

    Una palabra nueva que ha venido no hace mucho a sumarse a la relación de vocablos acabados en -ing, y que suponen un problema para los que la practican o la sufren negativamente, es Phubbing.

    Aunque no es fácil de traducir, con el término phubbing se describe la situación en la que las personas prestan más atención a su móvil o tableta que a la conversación con la persona que le acompaña en ese momento. Leer y responder los mensajes, consultar las redes sociales, valorar las respuestas y adhesiones obtenidas, etc., son actividades que le merecen más consideración que la persona que tienen a su lado.

    Aunque puede parecer una situación infrecuente, la psicología ya ha prestado atención al fenómeno. En un reciente estudio se comprueba que casi la mitad de los encuestados refieren haber sufrido phubbing por parte de su pareja, y casi la cuarta parte afirma que esta práctica ha sido motivo de conflicto con ella.

    En la búsqueda de posibles causas de esta actitud los psicólogos refieren —entre otras— la falta de autocontrol para satisfacer nuestras necesidades al instante, aún a costa de parecer maleducados y la comprobación de que esta práctica es común en nuestro entorno. En otros estudios se ha mencionado como causa el temor a perdernos algo, habiéndose acuñado un acrónimo —FOMO, «fear of missing out»—, para nombrar a esta última sensación.

    Es evidente que la llegada del móvil ha supuesto una enorme revolución, que ha aportado tremendas posibilidades a nuestras vidas. Pero parece que a algunos les causa problemas a la vez. Hasta el punto de que ya se ha definido una nueva patología —Nomofobia— para calificar el miedo irracional a quedarse sin móvil, habiéndose diseñado aplicaciones para avisar de cuando se está haciendo un uso abusivo del móvil.

    Habremos de estar atentos para utilizar racionalmente esta maravillosa herramienta, sin caer en estas patologías emergentes.