Camaron amarillo (Pachystachys lutea)
La modificación de los horarios habituales en España parece tarea imposible. Es cierto que primero deberíamos preguntarnos si es necesario o conveniente modificarlos, pero a esta pregunta ya hace años que se ha respondido de forma afirmativa por parte de los expertos y de la Organización Internacional del Trabajo.
Las razones que se aluden para dicho cambio son mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, así como favorecer la conciliación de la vida personal y profesional de los españoles. Como ventajas añadidas se apunta avanzar en la igualdad efectiva de hombres y mujeres y, se afirma, mejorar la productividad y eficiencia de las empresas.
Con la intención de conseguir este cambio, un ya lejano 2003 se constituyó la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles, entidad sin ánimo de lucro y declarada de utilidad pública, que desde entonces ha presentado varias propuestas de cambios que no han tenido fortuna.
En el pasado 2023 el Gobierno de España encargó a la entidad Time Use Initiative (TUI) la realización de un estudio sobre el tema, que contó con una amplia participación de profesionales —sindicatos, empresarios, sociólogos, psicólogos, etc.— que entregaron un informe con más de 100 propuestas para una mejora de la situación actual.
No es nuestra intención relatar aquí todas las propuestas, pero si queremos reseñar algunas: la reducción de la jornada laboral; la recomendación de terminar de trabajar a las 18.00; el cierre más temprano de los comercios, entre las 17.00 y las 19.00; el adelanto del horario del prime time televisivo de forma que termine a las 23.00 o el retraso en el comienzo del horario escolar de secundaria y Universidades. A todo ello se uniría la adopción por España del horario del meridiano de Greenvich, abandonando el de Berlín, vigente desde 1942.
La situación de los horarios en nuestro país es una excepción en Europa. Con ligeras variaciones, los horarios de trabajo y escolares en el resto de la Unión están en general de acuerdo con las recomendaciones que se hacen. De hecho, la razón de que se recomienden para España es porque ya llevan años vigentes en la mayoría de esos países, y los resultados son favorables para la finalidad que se persigue.
Uno de los argumentos que se ha utilizado siempre para objetar este cambio en nuestro país ha sido que nuestra situación geográfica y nuestra idiosincrasia no es la adecuada para incorporar estas modificaciones. A ello responden los favorables al cambio que tanto Italia como Portugal están en nuestra misma posición y tienen implementadas muchas de estas medidas, sin que sus ciudadanos ni su economía sufran un mayor menoscabo.
Las propuestas, como todas las anteriores, corren el riesgo en caer en saco roto. Y no hubieran merecido nuestra atención. Pero la iniciativa lanzada recientemente por el Ministerio de Trabajo de una de las medidas contenida en el informe de la TUI —reducir la jornada laboral—, que parece haber tenido una cierta aceptación por sindicatos y empresarios, nos hace pensar que puede haber cambios en los horarios.
Esperemos acontecimientos.