Presentación


Durante siglos, la frontera móvil que existió entre cristianos y musulmanes en la península ibérica, hasta la salida de estos últimos en 1492, estuvo poblada de personajes singulares, conformados en función del hecho fronterizo. Uno de estos personajes fue el Alfaqueque. Su existencia se remonta al siglo XIII, y su perfil inicial figura referido ya en los textos de Alfonso X como hombres de honor, conocedores de la lengua arábiga, cuya misión básica era rescatar a los cristianos esclavos de los musulmanes. Entre sus cualidades se exigían ser verídicos, desinteresados, instruidos y expertos con la lengua árabe, humanos y benévolos, valientes, así como tener algún patrimonio que garantizara su independencia y honradez. Este empleo era electivo en junta de doce hombres buenos. Los Alfaqueques, respetados por cristianos y musulmanes, tenían paso libre a un lado y otro de la frontera dado que su labor permitía mantener un mínimo de comunicación entre los dos bandos, incluso en las circunstancias más difíciles. Estos trujamanes solucionaban numerosos problemas que surgían en la peculiar convivencia que provocaba una frontera que, en la mayoría de los casos, no tenía respaldo físico. Fueron los representantes, en un sitio y época determinada, de una figura necesaria e imperecedera: el negociador discreto que permite el encuentro entre posiciones aparentemente irreconciliables. En los tiempos que corren la presencia de los Alfaqueques se hace especialmente necesaria.

miércoles, 22 de mayo de 2024

124. Jovenes y belleza

 


Rododendro (Rodhodendrom wardii)


El deseo de parecer más hermosos de lo que la naturaleza nos ha dotado es muy antiguo. La historia está llena de maquillajes, aditamentos y dispositivos usados por los humanos para mejorar el aspecto que ofrecemos. 

A mediados del pasado siglo empezó el desarrollo de una cirugía destinada a cambiar de forma estable algunas partes de nuestro cuerpo: la cirugía estética. Su práctica era cara y compleja y además, si bien aparecieron en las últimas décadas programas de ordenador que permitían entrever como nos afectaría el cambio, siempre se arrostraba un riesgo. Y esto mantenía reducida su práctica.

Pero en el presente siglo la disrupción tecnológica que han supuesto las redes sociales ha cambiado radicalmente las cosas. En todas ellas han aparecido programas que permiten aplicar filtros sobre nuestra imagen obtenida con el móvil y cambiar algunos aspectos de nuestra anatomía.

Al principio los programas eran poco finos, permitiendo reconocer con una cierta facilidad las zonas que habían sido retocadas. Pero últimamente TikTok —una red cada vez más utilizada, especialmente por los jóvenes— ha puesto en circulación un filtro muy sofisticado, basado en Inteligencia Artificial, que utiliza la información de que dispone sobre el individuo —páginas que consulta, imágenes a las que aplica «me gusta», modelos más admirados, etc.— y realiza sobre la imagen real unas modificaciones tan perfectas que, dicen los expertos, es prácticamente imposible notar que la imagen ha sido retocada.

Esto, además de facilitar todo tipo de engaños, permite que la persona que lo utiliza pueda comprobar como de guapa/o podría ser con las modificaciones que le aporta el filtro. Pero al mirarse al espejo comprueba que su realidad no es tan atractiva. Y esto produce frustración.

La masiva utilización de la red y del filtro ha aumentado de manera llamativa un problema que ya venía siendo estudiado por los psicólogos y psiquiatras, y es la baja autoestima que sienten muchos jóvenes al no ser admirados por sus iguales. A la ausencia de los «me gusta» se ha sumado la frustración que sienten al comparar su imagen real con la idealizada que le proporciona el programa.

Conscientes de esta realidad, esa negativa sensación ha empezado a ser explotada por algunos de las/los denominados «influencesr» que, sin pudor alguno, recomiendan intervenciones de cirugía estética para remediar el desajuste entre la realidad y la ficción. Como consecuencia se ha incrementado significativamente el número de jóvenes menores de edad que solicitan —y a veces obtienen— de sus padres financiación para realizar los cambios sugeridos por el programa.

El Boston Medical Center, en Agosto de 2018, hablaba ya de un «síndrome del selfie» para referirse a las repercusiones psicológicas que está teniendo en los jóvenes esta tecnología. Por su parte, el Journal of Children and Media publicaba en 2022 el marcado incremento de la utilización de  la cirugía estética por parte de los jóvenes para mejorar sus aspecto físico.

Como podemos comprobar las tecnologías no son neutras. Convendría recordarlo.

3 comentarios:

  1. Mi generación, la de los nacidos en la década de los 50,o al menos yo,recuerdo que nos conformábamos con bien poco. Era estudiar,residir en colegios internas, algún baile o guateque, pasados los 16,la pandilla (o bien en la capital donde se estudiaba, o en el pueblo al llegar el verano) . Ni tan siquiera sabíamos a ciencia cierta,si podríamos estudiar alguna carrera con la que habíamos soñado.
    Pensar en éstas cosas por mejorar la imagen......
    Tantos valores se han perdido?
    Sólo prima la belleza física?

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  2. Yo quitaría lo de jóvenes o lo sustituiría por personas, aunque comparto que lo que a continuación se expone, y entiendo que es más grave que estas técnicas de ¿belleza? se apliquen sin criterio en los jóvenes, sobre todo cuando las técnicas llegan a la cirugía estética que es algo con lo que no comulgo precisamente porque he sido cirujano. Otra cosa es la cirugía plástica, que por supuesto comparto.
    El amplificador de las redes y el multipotenciador de la I.A. son tremendos, pero nada nuevo. Recuerdo cuando he recurrido a las redes de contactos, en los intervalos que he estado sin pareja, como se miente descaradamente. Se ponían sin ningún sonrojo fotos de cuando se tenían 20 o 30 años menos y se pretendía que colaran. Recuerdo una cita que no terminaba de llegar a la hora acordada y estando a punto de marcharme de la plaza en la que quedamos tuve la intuición de acercarme a la única anciana que paseaba por la plaza: ¡era mi citada!
    Y es muy antiguo ya el diálogo del cartero de Neruda cuando éste le echa en cara el haberle plagiado un poema para su novia. La respuesta del cartero fue trementa: "Don Pablo, la poesía no es de quien la escribe sino de quien la necesita".

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  3. Yo diría que no es casualidad esta obsesión actual por la belleza y por lo estético. El desarrollo de Internet y la manera en que se procesa la información (que es mucha) hoy día hace que la mente se encuentre más cómoda frente a las imágenes que frente a las palabras. Es decir, estamos perdiendo la capacidad de analizar y profundizar en la realidad en pro de entregarnos a esta cultura de lo inmediato. Y qué hay más inmediato que una imagen? Podríamos decir efectivamente que una imagen vale más que mil palabras? Los últimos estudios indican que esta es la primera generación que se muestra menos inteligente que las anteriores -tema para próximas entradas de tu blog, Eulogio ;-) -. Seguramente los sistemas de comunicación basados en la intuición tengan algo que ver... Felicidades por tu artículo.

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