Presentación


Durante siglos, la frontera móvil que existió entre cristianos y musulmanes en la península ibérica, hasta la salida de estos últimos en 1492, estuvo poblada de personajes singulares, conformados en función del hecho fronterizo. Uno de estos personajes fue el Alfaqueque. Su existencia se remonta al siglo XIII, y su perfil inicial figura referido ya en los textos de Alfonso X como hombres de honor, conocedores de la lengua arábiga, cuya misión básica era rescatar a los cristianos esclavos de los musulmanes. Entre sus cualidades se exigían ser verídicos, desinteresados, instruidos y expertos con la lengua árabe, humanos y benévolos, valientes, así como tener algún patrimonio que garantizara su independencia y honradez. Este empleo era electivo en junta de doce hombres buenos. Los Alfaqueques, respetados por cristianos y musulmanes, tenían paso libre a un lado y otro de la frontera dado que su labor permitía mantener un mínimo de comunicación entre los dos bandos, incluso en las circunstancias más difíciles. Estos trujamanes solucionaban numerosos problemas que surgían en la peculiar convivencia que provocaba una frontera que, en la mayoría de los casos, no tenía respaldo físico. Fueron los representantes, en un sitio y época determinada, de una figura necesaria e imperecedera: el negociador discreto que permite el encuentro entre posiciones aparentemente irreconciliables. En los tiempos que corren la presencia de los Alfaqueques se hace especialmente necesaria.

jueves, 24 de noviembre de 2022

99. Mindfulness

 


Rabo de gato (Erigeron bonariensis)

Dentro de la amplia gama de métodos de autoayuda que se han desarrollado en las ultimas décadas está el denominado mindfulness. No es fácil hacer una definición simple del método. También llamado atención plena o consciencia plena, de forma muy simplificada podríamos decir que mindfulness es una actividad o estado mental consistente en focalizar la atención de manera consciente e intencional a lo que se está haciendo en el momento presente, sin juzgar, apegarse, o rechazar en alguna forma la experiencia. Y esto se consigue mediante unos ejercicios de meditación diseñados para ello.

Este método de centrar toda la atención en lo que se está haciendo en el momento presente es algo que hay que aprender, no surge de forma espontánea. La técnica se enseña en grupos, pero la finalidad perseguida es que el individuo lo pueda practicar él solo. Y si se pregunta que qué se pretende con esta técnica, la respuesta más frecuente es evitar el estrés o sobrellevarlo mejor.

Ya comentamos en nuestro anterior entrada de este blog que el progreso no ha traído más tranquilidad a la humanidad occidental. El estrés y la ansiedad están muy presentes en las sociedades de los países desarrollados, siendo buena prueba de ello el elevado consumo de ansiolíticos por parte de los habitantes del primer mundo.

Frente a esta situación de intranquilidad algunos postulan que el estrés y la angustia no son males que vengan causados por razones externas, sino que son males que afectan a nuestras cabezas, que es «una enfermedad del pensamiento». Y para ello los expertos en esta técnica —gurús se les llama modernamente— postulan como solución la práctica del mindfulness. Un remedio que se puede practicar en privado, en cualquier momento, en cualquier lugar y con un bajo coste.

Sin embargo la investigación psicológica y psiquiátrica ha comprobado que hay una estrecha relación entre la salud mental y el entorno ambiental y económico. Se ha comprobado que en determinadas condiciones familiares, laborales, sociales o económicas el estrés es mucho más frecuente, afectando a la salud de los que lo padecen. Y concluyen que, cuando es toda la sociedad la afectada, quizás no debamos de hablar de enfermedad sino de un ambiente dañino para la salud mental de los ciudadanos.

Parece que el mindfulness funciona en algunos individuos, reduciendo su nivel de estrés o ayudando a sobrellevarlo, pero también contribuye a mantener las situaciones que lo provocan. La técnica invita a no juzgar nuestros pensamientos y a concentrarse en el presente, obviando el pasado y el futuro.

Pero la anulación del pensamiento crítico, el olvido del pasado y la ignorancia del futuro no parecen el camino más adecuado para realizarnos como personas. Y nos desarma para luchar por mejorar el presente.

miércoles, 9 de noviembre de 2022

98. Progreso y ansiedad

 


Azafrán silvestre (Crocus vernus)

Desde hace años estamos asistiendo a un progreso en todo el mundo que ha traído cambios extraordinarios. En promedio, las personas viven más, las tasas de alfabetización han aumentado y, en muchos sentidos, el mundo es un lugar más saludable y rico. 

A pesar de ello, el informe correspondiente al periodo 2021-2022 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) nos trae noticias preocupantes. En un mundo cuyo Producto Interior Bruto (PIB) es el más alto de su historia, el nivel de inseguridad y el grado de polarización de los habitantes del planeta han aumentado.

Según este informe, una tercera parte de la población mundial se siente estresada y menos de un tercio confía en los demás. Y estas sensaciones no son fruto de las calamidades de los últimos dos años —pandemia, guerra de Ucrania, crisis económica mundial, etc.— sino que existían previamente, aunque se han agudizado últimamente.

La búsqueda de la humanidad por progresar —a veces progresar a cualquier precio— no ha dado como resultado un mundo más seguro. Estábamos convencidos de que el progreso económico mejoraría siempre la seguridad personal, y de repente nos hemos dado cuenta de que esto ya no es así.

Por otro lado, los acontecimientos de los dos últimos años han hecho especialmente evidente nuestra interdependencia. Si alguna vez pensamos que seriamos autosuficientes, la realidad nos ha demostrado que nuestra seguridad —y por tanto nuestra tranquilidad— depende también de la de los demás.

Las amenazas globales, por definición, afectan en última instancia a cada uno de nosotros. El concepto de seguridad humana no es solo una cuestión de territorios, sino que debe centrarse en la vida de las personas. Nuestra seguridad consiste en estar libres de miseria, de miedo y de indignidad. Y cuando nos sentimos inseguros, ademas de sentir ansiedad, tenemos tendencia a creer en cualquiera que nos prometa seguridad, que nos transmita un mensaje de certidumbre. 

Por ello no debe extrañarnos que hayan aumentado en los últimos años los planteamientos políticos que, con la promesa de dar seguridad, hagan propuestas cada vez mas enfrentadas, más polarizadas. Y que numerosos ciudadanos sean sensibles a estas propuestas.

Pero la solución no está en desconfiar cada vez mas de nuestros semejantes. La demostrada interdependencia de los ciudadanos y los países nos debe llevar a colaborar con los demás para que el mundo sea más seguro.