Azafrán silvestre (Crocus vernus)
Desde hace años estamos asistiendo a un progreso en todo el mundo que ha traído cambios extraordinarios. En promedio, las personas viven más, las tasas de alfabetización han aumentado y, en muchos sentidos, el mundo es un lugar más saludable y rico.
A pesar de ello, el informe correspondiente al periodo 2021-2022 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) nos trae noticias preocupantes. En un mundo cuyo Producto Interior Bruto (PIB) es el más alto de su historia, el nivel de inseguridad y el grado de polarización de los habitantes del planeta han aumentado.
Según este informe, una tercera parte de la población mundial se siente estresada y menos de un tercio confía en los demás. Y estas sensaciones no son fruto de las calamidades de los últimos dos años —pandemia, guerra de Ucrania, crisis económica mundial, etc.— sino que existían previamente, aunque se han agudizado últimamente.
La búsqueda de la humanidad por progresar —a veces progresar a cualquier precio— no ha dado como resultado un mundo más seguro. Estábamos convencidos de que el progreso económico mejoraría siempre la seguridad personal, y de repente nos hemos dado cuenta de que esto ya no es así.
Por otro lado, los acontecimientos de los dos últimos años han hecho especialmente evidente nuestra interdependencia. Si alguna vez pensamos que seriamos autosuficientes, la realidad nos ha demostrado que nuestra seguridad —y por tanto nuestra tranquilidad— depende también de la de los demás.
Las amenazas globales, por definición, afectan en última instancia a cada uno de nosotros. El concepto de seguridad humana no es solo una cuestión de territorios, sino que debe centrarse en la vida de las personas. Nuestra seguridad consiste en estar libres de miseria, de miedo y de indignidad. Y cuando nos sentimos inseguros, ademas de sentir ansiedad, tenemos tendencia a creer en cualquiera que nos prometa seguridad, que nos transmita un mensaje de certidumbre.
Por ello no debe extrañarnos que hayan aumentado en los últimos años los planteamientos políticos que, con la promesa de dar seguridad, hagan propuestas cada vez mas enfrentadas, más polarizadas. Y que numerosos ciudadanos sean sensibles a estas propuestas.
Pero la solución no está en desconfiar cada vez mas de nuestros semejantes. La demostrada interdependencia de los ciudadanos y los países nos debe llevar a colaborar con los demás para que el mundo sea más seguro.
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Muchas gracias. Tus artículos son, siempre, interesantes y, este último, lo es especialmente.
ResponderEliminarUn abrazo.
Muchas gracias, me ha encantado!!!
ResponderEliminarMuy acertado querido amigo.
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo. Esperemos que se comprenda esto cuanto antes …
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