Presentación


Durante siglos, la frontera móvil que existió entre cristianos y musulmanes en la península ibérica, hasta la salida de estos últimos en 1492, estuvo poblada de personajes singulares, conformados en función del hecho fronterizo. Uno de estos personajes fue el Alfaqueque. Su existencia se remonta al siglo XIII, y su perfil inicial figura referido ya en los textos de Alfonso X como hombres de honor, conocedores de la lengua arábiga, cuya misión básica era rescatar a los cristianos esclavos de los musulmanes. Entre sus cualidades se exigían ser verídicos, desinteresados, instruidos y expertos con la lengua árabe, humanos y benévolos, valientes, así como tener algún patrimonio que garantizara su independencia y honradez. Este empleo era electivo en junta de doce hombres buenos. Los Alfaqueques, respetados por cristianos y musulmanes, tenían paso libre a un lado y otro de la frontera dado que su labor permitía mantener un mínimo de comunicación entre los dos bandos, incluso en las circunstancias más difíciles. Estos trujamanes solucionaban numerosos problemas que surgían en la peculiar convivencia que provocaba una frontera que, en la mayoría de los casos, no tenía respaldo físico. Fueron los representantes, en un sitio y época determinada, de una figura necesaria e imperecedera: el negociador discreto que permite el encuentro entre posiciones aparentemente irreconciliables. En los tiempos que corren la presencia de los Alfaqueques se hace especialmente necesaria.

jueves, 13 de mayo de 2021

79. Comida a domicilio en 2021

 


Cotiledón (Cotyledon orbicular)


La pandemia ha transformado numerosos aspectos de nuestra vida y está propiciando cambios en actividades que parecen, en principio, ajenas a esta realidad.

Uno de los aspectos que ha cambiado significativamente es el del consumo de comida a domicilio. Las dificultades de los restaurantes y bares convencionales para llenar sus establecimientos, por las limitaciones de seguridad a las que la pandemia obliga, ha condicionado un importante crecimiento del servicio de comidas a domicilio. Buena parte de los restaurantes ofrecen este servicio, y las grandes cadenas de distribución — Glovo, Uber Eats o Deliveroo— han experimentado un auge en sus pedidos, que se ha incrementado un 60% en el año 2020.

Este incremento de la demanda ha hecho que las grandes distribuidoras vean negocio no solo en distribuir la comida que elaboran otros, sino que han visto la posibilidad de incrementar sus ganancias produciendo ellos mismos las comidas para repartir. Asimismo, dada la rentabilidad del negocio, han aparecido nuevas empresas que se encargan de hacer las dos tareas, cocinar y repartir. Y otras, también nuevas, se dedican solo a repartir las comidas que elaboran otros.

Esta necesidad de incrementar la elaboración de comida para consumo en domicilio ha condicionado la aparición de lo que algunos periodistas han dado en llamar «cocinas fantasma». Un local se acondiciona solo para cocina, o se utilizan las cocinas de restaurantes que han cerrado, o las de restaurantes que ceden a un tercero parte del espacio de que disponen en su cocina para elaborar comidas para domicilio. 

El tradicional servicio de comidas a domicilio tenía siempre detrás el respaldo de un establecimiento abierto al publico, a donde acudir en caso de reclamación, ya que el transportista es un mero intermediario que no puede responder de la calidad y elaboración de la comida recibida.

Estas «cocinas fantasma» son un negocio tan legal en principio como cualquier otro. Sin embargo, hay constancia de que están apareciendo algunas cocinas que, por no estar abiertas al publico, no disponen de la pertinente autorización y/o se desconoce si cumplen las normas de seguridad a las que están obligados este tipo de establecimientos.

Quizás deberíamos plantearnos, a la hora de pedir comida a domicilio, hacer los pedidos solo a establecimientos que tengan un local abierto al publico, o que pertenezcan a empresas acreditadas.

sábado, 1 de mayo de 2021

78. Hablar y chatear

 


Azafran silvestre o Falso azafrán (Colchicum autumnale)


En los últimos años estamos asistiendo a una autentica revolución en lo que a comunicación con otras personas se refiere. Según los datos del Informe «La Sociedad Digital en España» de 2018 —de la Fundación Telefónica— el número diario de mensajes instantáneos —Whatsapp y similares— es casi el doble del de llamadas telefónicas, hecho especialmente importante entre el sector mas joven de la población, en los que el uso de la mensajería supera el 90% de las conexiones con amigos y familiares.

Hasta no hace muchos años la forma mas habitual de comunicarse era la llamada telefónica. Esta forma ha quedado desbancada por los mensajes escritos y, mas recientemente, por los mensajes de voz. Y, aunque en el último año —por la pandemia— las videollamadas han experimentado un importante crecimiento, no han desbancado a los mensajes escritos como forma de relacionarse.

Nicholas Epley —profesor de Ciencias del Comportamiento en la Universidad de Chicago— es uno de los investigadores que ha estudiado este fenómeno. De sus investigaciones se deduce que, a pesar de que la mayoría de los encuestados prefieren el mensaje escrito, reconocen que oír la voz del interlocutor les hace sentir mas conectados y comprendidos. Preguntados entonces sobre el por qué de la preferencia del mensaje escrito, la mayoría respondían que la llamada les iba a hacer sentir incomodos; aunque una vez realizada la llamada reconocían no haberse sentido molestos.

Estos investigadores, en otro experimento realizado a continuación del anterior, estudiaron si añadir imágenes a la llamada —videollamada— suponía alguna diferencia. Los sujetos participantes en el estudio no se sintieron más conectados cuando veían la imagen de su interlocutor que cuando solo hablaban con él. Así pues, la sensación de conexión no parecía provenir de poder ver a la otra persona, sino de escuchar su voz.

No están claros los motivos de esta prevención a las llamadas entre los ciudadanos, especialmente los más jóvenes. La psicología apunta a una posible autoestima baja o a una inseguridad, ya que la llamada es menos previsible que el mensaje escrito. Apuntan a que quizás, al hablar por teléfono, no van a saber responder o no van a tener tiempo para elaborar una respuesta que se considere adecuada.

Los psicólogos saben que el 70% de la emoción de una persona se transmite a través de la expresión de la cara y el cuerpo, y que la voz es más cálida que el mensaje escrito. Así que, ¿qué esperamos para hacer esa llamada o encontrarnos con esa persona?