Anturio (Anthurium scherzerianum)
Aunque cada vez quedan menos escépticos, aún quedan demasiados adultos —los jóvenes son otro mundo— que no creen en los beneficios para la salud del caminar.
Hace pocas décadas la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció que el caminar —andar determinada distancia— era beneficioso para la salud. Y se estableció como norma que, para obtener esos beneficios, había que caminar más de 10.000 pasos al día, al menos cinco días a la semana y, a ser posible, a un cierto ritmo.
Parecía como si existiera un umbral. Andar más de 10.000 pasos mejoraría nuestra salud y disminuiría la probabilidad de morir prematuramente, y menos de 10.000 pasos no servirían de mucho o de nada
Sin embargo, estudios posteriores han venido a demostrar que caminatas menos largas también tienen efectos beneficiosos, aunque por supuesto menores que los obtenidos con actividades más prolongadas.
En un trabajo publicado en 2022 en el British Journal of Sports Medicine —Volumen 57, número 15—, donde se revisan 196 estudios que incluyen a más de 30 millones de personas, se concluye que serían suficientes 75 minutos semanales de actividad física moderada para disminuir un 10% la mortalidad prematura.
Un análisis más detallado de los datos demostró que el ejercicio moderado frente a no hacer nada reducía en más de un 29% la probabilidad de una muerte prematura por enfermedades cardiovasculares, y en un 15% las muertes por cáncer.
Este y numerosos estudios más han venido a confirmar que hacer algo es mejor que no hacer nada y que los beneficios sobre la salud y la mortalidad prematura mejoran al aumentar los tiempos de actividad y las distancias recorridas.
Sin embargo, poco se había dicho sobre el pasear. «Ir andando por distracción» —así se define pasear— no solía ser considerado beneficioso para la salud. Sin embargo, estudios recientes han demostrado ciertas mejoras de la salud con la práctica de esta actividad.
Para algunos autores al pasear, dado que recibimos estímulos visuales a derecha y a izquierda, se activan ambos hemisferios cerebrales, mejorando las interrelaciones entre ellos.
Para otros el pasear libera dopamina y ayuda a mantener altos los niveles de serotonina, y estos a su vez los de serotonina, siendo este último el responsable del estado de ánimo.
Por último, algunos han demostrado mejoras en los niveles de memoria en aquellos con problemas de este tipo.
La época del año en la que estamos, y la que se avecina, es una buena ocasión para dedicar tiempo a una actividad —caminar o pasear— que ha demostrado sobradamente ser beneficiosa para la salud.