Presentación


Durante siglos, la frontera móvil que existió entre cristianos y musulmanes en la península ibérica, hasta la salida de estos últimos en 1492, estuvo poblada de personajes singulares, conformados en función del hecho fronterizo. Uno de estos personajes fue el Alfaqueque. Su existencia se remonta al siglo XIII, y su perfil inicial figura referido ya en los textos de Alfonso X como hombres de honor, conocedores de la lengua arábiga, cuya misión básica era rescatar a los cristianos esclavos de los musulmanes. Entre sus cualidades se exigían ser verídicos, desinteresados, instruidos y expertos con la lengua árabe, humanos y benévolos, valientes, así como tener algún patrimonio que garantizara su independencia y honradez. Este empleo era electivo en junta de doce hombres buenos. Los Alfaqueques, respetados por cristianos y musulmanes, tenían paso libre a un lado y otro de la frontera dado que su labor permitía mantener un mínimo de comunicación entre los dos bandos, incluso en las circunstancias más difíciles. Estos trujamanes solucionaban numerosos problemas que surgían en la peculiar convivencia que provocaba una frontera que, en la mayoría de los casos, no tenía respaldo físico. Fueron los representantes, en un sitio y época determinada, de una figura necesaria e imperecedera: el negociador discreto que permite el encuentro entre posiciones aparentemente irreconciliables. En los tiempos que corren la presencia de los Alfaqueques se hace especialmente necesaria.

jueves, 15 de septiembre de 2016

14. La información no es suficiente

 


Acanto. Acanthus mollis


 

Se ha repetido hasta la saciedad que educación e información son las bases para una correcta toma de decisiones. Se piensa que una persona educada e informada elige las mejores opciones de las distintas alternativas que la vida le plantea. 

Hace más de 30 años se intuía que las Interrupciones Voluntarias del Embarazo (IVE) eran muy numerosas, especialmente en el sector más joven de la población. Al ser una actividad ilegal, no era posible conocer con certeza la magnitud del problema.

La autorización de las IVE en determinadas circunstancias, realizada en 1985, afloró una realidad oculta, cuya dimensión preocupó a las autoridades de salud pública, especialmente el elevado número de abortos en adolescentes y mujeres jóvenes. Se hizo evidente que eran necesarias actuaciones encaminadas a mejorar la educación sexual de la población, especialmente de las mujeres en edad fértil, para lo que se pusieron en marcha numerosas campañas cuyo fin era aumentar el conocimiento de la propia sexualidad y mejorar la información sobre los distintos métodos anticonceptivos disponibles, métodos que ya habían sido autorizados previamente. 

Fruto de esta ingente actividad informativa la educación sexual llegó hasta las escuelas, donde se explica con profusión —incluso con cierto escándalo por parte de algunos padres— las distintas formas de ejercitar la sexualidad y los diferentes métodos disponibles para evitar el embarazo, si así se desea.

A pesar de ello la tasa de abortos fue creciendo entre 1985 y 2005, y se mantiene estancada en los últimos 10 años. En la franja de edad de las menores de 19 años, donde las campañas han sido más intensas y reiterativas, la tasa oscila entre 11,48 abortos por mil mujeres en 2005 y 12,23 en 2013, si bien bajó algo en 2014 (9,92 abortos por 1.000 mujeres), siendo del total de ellas más del 64% de nacionalidad española.

Parece evidente que la información es necesaria. Pero lo que vemos en el tema de las IVE nos permite comprobar que disponer de todas las referencias no es suficiente para elegir lo más adecuado. Es claro que —en este aspecto como en tantos otros— en la toma de decisiones pesan otros factores que condicionan, a pesar de tener toda la información disponible.

jueves, 1 de septiembre de 2016

13. Ayudar


Lirios blanco (Iris albicans)

    Es evidente que ayudar es un concepto positivo. Ayudar a alguien supone un posicionamiento favorable hacia una persona, a la que prestamos nuestra colaboración para que consiga lo que se propone. En este sentido parece evidente que aquel que recibe la ayuda le debe agradecimiento al que se la presta. Y habitualmente es así. 
    En línea con lo anterior, para poder ayudar —colaborar para que alguien consiga lo que se propone— es necesario saber sus intenciones, es decir, lo que quiere hacer o conseguir la persona a la que queremos ayudar. Si no conocemos las intenciones o deseos del individuo al que pretendemos echar una mano, mal vamos a poder ayudarle. Por tanto, esta sería una primera condición necesaria para prestar ayuda, y es saber a lo que tenemos que contribuir.
    También debemos saber cómo colaborar en las pretensiones del que va recibir nuestra ayuda. No basta con saber lo que quiere hacer o conseguir. Tenemos que saber en qué va a consistir nuestra actuación colaboradora. Si no sabemos esto, podremos expresar un deseo de ayuda, pero realmente no podremos ayudar. Parece, pues, que tenemos una segunda condición necesaria para poder prestar ayuda, y es saber cómo ayudar.
    Una forma menor de ayuda es la colaboración con alguien que quiere hacer pequeñas cosas: colgar un cuadro, poner la mesa, trasladar un mueble, etc. En estos casos, en ocasiones nos encontramos en nuestro entorno con personas que dicen querer ayudarnos, pero no saben lo que queremos hacer o no saben cómo contribuir a que consigamos lo que queremos, o ambas cosas. Son esas personas que se sitúan a tu lado y repiten insistentemente que te quieren ayudar, pero no hacen nada porque no saben qué hacer ni cómo hacerlo. Pero no se resisten a expresarte reiteradamente sus deseos de ayuda. Cuando esto ocurre, el ofrecimiento no solo no ayuda, sino que se convierte en una dificultad más que tenemos que vencer para alcanzar lo que deseamos.
    Estas situaciones son incomodas. Porque es difícil decirle a una persona que te ofrece su ayuda que no te está ayudando, es más, que está dificultando tu quehacer. Y ya hemos dicho que ayudar tiene buena prensa. Y rechazar a alguien que quiere ayudarte no está bien visto. Aunque en estas ocasiones sea mejor no recibir ayuda.