Tulipán (Tulipa gesneriana)
Aunque pueda parecer mentira, determinadas opciones políticas han desarrollado una desconfianza importante —si no absoluta— en la ciencia.
Desde el pasado siglo, especialmente en su segunda mitad, la utilización del método científico para la obtención de conocimientos —para generar ciencia— ha desmontado numerosas creencias que se aceptaban como ciertas y auténticas. Desde hace años la comunidad científica solo acepta como válidos los conocimientos adquiridos con las reglas y principios del método científico. Y ello con la finalidad de minimizar la influencia de la subjetividad en beneficio de la objetividad.
A pesar de esto, de forma sorprendente, durante la pandemia y en los años posteriores, la extrema derecha y algunos grupos de la derecha han desarrollado una desconfianza hacia determinados hallazgos de la ciencia que son difíciles de entender. Uno de los más llamativos, pero quizás no el más importante, es el repetido tema de las vacunas. Después de más de 125 años del invento de la primera vacuna hasta nuestros días, miles de millones de personas se han beneficiado de los efectos de este genial invento al que algunos no dan credibilidad.
Esta desconfianza hacia la ciencia se ha ampliado en los últimos años a organismos que se han desarrollado sometidos al rigor y la disciplina científica. Recuérdense los recelos ante el comité de expertos sobre la COVID y, en la pasada DANA, las críticas a la Aemet.
Esta negación amenaza no solo la convivencia y la toma de decisiones informadas, sino que también pone en peligro la vida misma de los ciudadanos en general y la de los votantes de estas ideologías en particular, como ha demostrado un estudio realizado en 2023 en la Universidad de Yale (Estados Unidos) (1)
Es conocido que en EEUU los votantes conservadores, alentados por el populismo anticientífico, dudan de las vacunas y muchos de ellos no se vacunaron contra la COVID. Por ello el trabajo analizó más de medio millón de muertes por COVID en los estados norteamericanos de Ohio y Florida y las cotejó con el censo de votantes registrados. El resultado de su análisis fue llamativo: el exceso de mortalidad entre los votantes republicanos «fue un 43% más alto» que entre los votantes demócratas, comprobando que «la brecha fue mayor en los condados con tasas de vacunación más bajas».
Ahora que estas ideologías van ganando adeptos quizás fuera bueno recordarles que, al menos en algunos aspectos, los perjudicados por su ideología no son solo sus adversarios políticos, sino incluso ellos mismos.
(1) Excess Death Rates for Republican and Democratic Registered Voters in Florida and Ohio During the COVID-19 Pandemic. Jacob Wallace, PhD, Paul goldsmith-Pinkham, Jason L. Schwartz. JAMA Intern Med. 2023;183(9):916-923. doi:10.1001/jamainternmed.2023.1154
Bueno, bajo mi punto de vista, todo tiene que ver con la irreflexión, lo cual te hace abrazar dogmas irrefutables. El método científico pasa necesariamente por la lógica, que se opone al pensamiento mágico o a la fe. A alguien que se agarra a lo establecido, a lo que le viene dado, a las creencias, a la fe, le cuesta mucho seguir procesos lógicos y bastante menos a las cuestiones conspiranoicas, por poner un ejemplo. Conclusión: irreflexión y conservadurismo van ligados.
ResponderEliminarCIENCIA E IDEOLOGÍAS
ResponderEliminarLa derecha en general (y más aún cuanto más extrema), está muy identificada con las creencias. Unas creencias que por un lado tienden a justificar su posición conservadora simplista pero por otro lado son poco compatibles con la reflexión razonada y la objetividad. Además de las creencias, la derecha, el conservadurismo, se identifica mucho con el orden y la productividad, motivos suficientes para atraer a personas con mentalidad científica, razonable, pero que valoran mucho estos atributos.