Presentación


Durante siglos, la frontera móvil que existió entre cristianos y musulmanes en la península ibérica, hasta la salida de estos últimos en 1492, estuvo poblada de personajes singulares, conformados en función del hecho fronterizo. Uno de estos personajes fue el Alfaqueque. Su existencia se remonta al siglo XIII, y su perfil inicial figura referido ya en los textos de Alfonso X como hombres de honor, conocedores de la lengua arábiga, cuya misión básica era rescatar a los cristianos esclavos de los musulmanes. Entre sus cualidades se exigían ser verídicos, desinteresados, instruidos y expertos con la lengua árabe, humanos y benévolos, valientes, así como tener algún patrimonio que garantizara su independencia y honradez. Este empleo era electivo en junta de doce hombres buenos. Los Alfaqueques, respetados por cristianos y musulmanes, tenían paso libre a un lado y otro de la frontera dado que su labor permitía mantener un mínimo de comunicación entre los dos bandos, incluso en las circunstancias más difíciles. Estos trujamanes solucionaban numerosos problemas que surgían en la peculiar convivencia que provocaba una frontera que, en la mayoría de los casos, no tenía respaldo físico. Fueron los representantes, en un sitio y época determinada, de una figura necesaria e imperecedera: el negociador discreto que permite el encuentro entre posiciones aparentemente irreconciliables. En los tiempos que corren la presencia de los Alfaqueques se hace especialmente necesaria.

jueves, 16 de enero de 2025

131. Objetividad en los medios de comunicación

 



Magnolia (Magnolia



En una sociedad polarizada como la que nos está tocando vivir quizás convendría recordar algunos conceptos. Y hoy me quiero referir a lo que es objetivo y lo que es subjetivo.

Empecemos por las definiciones. Objetivo tiene tres acepciones: perteneciente o relativo al objeto en sí mismo, con independencia de la propia manera de pensar o de sentir; desinteresado, desapasionado y que existe realmente, fuera del sujeto que lo conoce. En cuanto a subjetivo tiene dos: perteneciente o relativo al sujeto, considerado en oposición al mundo externo, y perteneciente o relativo al modo de pensar o de sentir del sujeto, y no al objeto en sí mismo.

Viene esto a cuento porque en los medios de comunicación occidentales —especialmente estadounidenses— se ha instalado en los últimos años una polémica consistente en si los medios de comunicación deben intentar ser objetivos o no, en si deben perseguir la objetividad —como una imposibilidad a la que aspirar —o deben modificar su forma de entender la información, adaptándose a los deseos de la gente.

A principios del siglo XX, con una prensa estadounidense fuertemente partidista, un conocido teórico del periodismo norteamericano pedía a los periodistas que «no sirvieran a ninguna causa por muy buena que fuera» y se expresaran «a partir de hechos, sin la distorsión de sentimientos personales, prejuicios o interpretaciones».

A partir de estas propuestas, durante el pasado siglo, especialmente después de la Segunda Guerra Mundial, la necesidad de objetividad se estableció en la mayoría de los medios de comunicación como el principio que debía inspirar sus informaciones.  Periódicos primero, la radio después y finalmente la televisión se sumaron a este principio, valorándose la calidad de los medios en función de su servicio a este fin: la objetividad.

En lo que llevamos de siglo, con el surgimiento de los medios digitales y las redes sociales, los medios tradicionales se están replanteando esta postura. Y ello va parejo al hecho de que en muchas ocasiones no se trata de informar sobre dos o mas opciones diferentes, sino que una —o algunas — de ellas se ha inclinado abiertamente por lo que se ha dado en llamar «fake news» —es decir, mentiras— o a los «hechos alternativos» —o sea inexistentes o adulterados—.

Aunque son conscientes de que la objetividad no siempre se consigue, los defensores de la misma afirman que ésta es ahora más necesaria que nunca, ya que está en juego no solo la verdad, sino la propia existencia de la democracia tal como la entendemos en la actualidad. Y aunque siempre hayan existido publicaciones dedicadas a temas específicos y, por tanto, escoradas a esos temas, defienden que los medios de referencia, los que son autenticas instituciones —léase New York Times y similares— deben seguir siendo «esos lugares a los que ir para obtener una información confiable y precisa de los hechos noticiosos, antes de pasar al debate político sobre las implicaciones de esos acontecimientos».

Por otro lado, los que plantean que la objetividad es un objetivo anticuado postulan que los medios tradicionales deben abandonar su búsqueda de la objetividad y cambiar a producir noticias que inspiren confianza a los ciudadanos, puesto que la gente «ya no reacciona a las verdades, sino a las opiniones». Y, por qué no decirlo y dado el gusto de la gente, el mantenimiento de la primacía de la objetividad disminuye la rentabilidad de algunos medios, cuando no los aboca a su desaparición.

Ante este dilema, quizás debamos recordar la frase atribuida al político estadounidense Daniel Patric Moynihan: «tienes derecho a tus propias opiniones, pero no tienes derecho a tus propios hechos».


8 comentarios:

  1. Muy interesante, precisamente este tema lo estamos tratando en clase. Leeremos esta entrada para seguir incidiendo en ello.

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  2. La objetividad se enfoca en lo que puede demostrarse y es válido para todos, mientras que la subjetividad refleja interpretaciones personales y puede variar según quien la exprese.

    Ambas perspectivas son válidas según el contexto en que se utilicen. Por ejemplo, la objetividad es clave en la ciencia, mientras que la subjetividad es esencial en el arte o las opiniones personales.

    La politica tiene mas de arte que de ciencia y por tanto, de ideologia subjetiva que de datos objetivos. Creo que una buena o mala politica se basa en el grado de desequilibrio de estos dos conceptos.

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  3. Para mí la objetividad no existe, simplemente porque no hay historia sin historiador, el mensaje no puede aislarse ni del sujeto ni del contexto (aún en el New York Times!). El/la que cuenta no solo parte de su propia ideología sino también de su propia experiencia, conocimientos y sentimientos que condicionan enteramente el relato.

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  4. Resumen, con todo lo que estoy completamente de acuerdo de este blog:
    1-Debemos saber que es objetivo y lo que es subjetivo.
    2-Se pedía a los periodistas que «no sirvieran a ninguna causa por muy buena que fuera» y se expresaran «a partir de hechos, sin la distorsión de sentimientos personales, prejuicios o interpretaciones».
    3-Durante el pasado siglo, la necesidad de objetividad se estableció en la mayoría de los medios de comunicación como el principio que debía inspirar sus informaciones.
    4-En este siglo con el surgimiento de los medios digitales y las redes sociales, los medios tradicionales se lo están replanteando.
    En muchas ocasiones no se trata de informar sobre dos o mas opciones diferentes, sino que una, o algunas de ellas se ha inclinado abiertamente por decir mentiras o hechos inexistentes o adulterados
    5-Tenemos actualmente en juego no solo la verdad, sino la propia existencia de la democracia actual
    6-La objetividad es “ algo anticuado”, dice un sector de los habitantes y plantean noticias que inspiren confianza a los ciudadanos, pero estas noticias no son verdades, sino como mucho opiniones y en muchos casos MENTIRAS BUSCADAS.

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  5. Más sobre Ob/Sub-jetividad
    Leo en todo este tema un cierto confusionismo.
    Hay fundamentalmente dos tipos de periodismo: el noticiero y el de opinión.
    En el primero es deseable que las noticias se expongan con la mayor asepsia posible, o sea, con la mayor objetividad. Aún así, es dificil no incluir un porcentaje de comentario respecto a la noticia más o menos subjetivo.
    En el periodismo de opinión (editoriales, columnistas, etc.), por definición, ocurre todo lo contrario. Y por eso unos leen El País y otros El Mundo.
    Otra cosa es que tanto las noticias como las opiniones se fundamenten en razones y éstas deben ser lo más cercanas posibles a la lógica.
    Que un partido Betis-Sevilla haya terminado en un 2-1 es noticia objetiva. Explicar el porqué puede ser bastante subjetivo.

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  6. y como se puede revertir la tendencia a la subjetividad/opinion?

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