Presentación


Durante siglos, la frontera móvil que existió entre cristianos y musulmanes en la península ibérica, hasta la salida de estos últimos en 1492, estuvo poblada de personajes singulares, conformados en función del hecho fronterizo. Uno de estos personajes fue el Alfaqueque. Su existencia se remonta al siglo XIII, y su perfil inicial figura referido ya en los textos de Alfonso X como hombres de honor, conocedores de la lengua arábiga, cuya misión básica era rescatar a los cristianos esclavos de los musulmanes. Entre sus cualidades se exigían ser verídicos, desinteresados, instruidos y expertos con la lengua árabe, humanos y benévolos, valientes, así como tener algún patrimonio que garantizara su independencia y honradez. Este empleo era electivo en junta de doce hombres buenos. Los Alfaqueques, respetados por cristianos y musulmanes, tenían paso libre a un lado y otro de la frontera dado que su labor permitía mantener un mínimo de comunicación entre los dos bandos, incluso en las circunstancias más difíciles. Estos trujamanes solucionaban numerosos problemas que surgían en la peculiar convivencia que provocaba una frontera que, en la mayoría de los casos, no tenía respaldo físico. Fueron los representantes, en un sitio y época determinada, de una figura necesaria e imperecedera: el negociador discreto que permite el encuentro entre posiciones aparentemente irreconciliables. En los tiempos que corren la presencia de los Alfaqueques se hace especialmente necesaria.

miércoles, 31 de enero de 2024

118. El oficio de sanar a lo largo de la historia. 8

 



Membrillo japonés (Chaenomeles japonica)

Otros de los tratamientos que se aconsejaban para recomponer el equilibrio humoral perdido, causante de las enfermedades, eran los dedicados a limpiar los intestinos. 

Desde la Antigüedad, probablemente porque ya desde antiguo se percibían los fétidos olores de los pedos, se pensaba que los alimentos se pudrían en los intestinos, por lo que era conveniente limpiarlos periódicamente. Para ello se utilizaron todo tipo de sustancias que se administraban por vía oral, los purgantes, o por vía rectal, los enemas.

Estas prácticas son tan antiguas que ya la nobleza egipcia reservaba tres días al mes para limpiar sus intestinos con enemas y el propio faraón tenía un médico dedicado a este menester, que ostentaba el pomposo título de «Guardián del recto del Faraón».

Los enemas continuaron aplicándose durante toda la Edad Media, pero ya en el siglo XVIII la afición llegó a su apoteosis. Se usaban en toda la escala social, pero la nobleza y los reyes llegaron a hacer de ello todo un arte. Se utilizaban todo tipo de artilugios para administrar los enemas y las sustancias administradas eran muy variadas.

Cuentan las crónicas que Luis XIV, el rey Sol, que vivió sobre 1700, era un gran aficionado a los enemas. Al principio de su reinado le administraban uno cada día después de la cena, pero más adelante se le practicaban varios al día, llegando incluso a despachar con sus consejeros mientras recibía los enemas.

La pasión por la limpieza intestinal llegó hasta mediados del siglo XX, y en algunos casos hasta nuestros días, si bien su época dorada fue la de los finales del siglo XIX. 

Les cuento.

Seguro que algunos de ustedes utilizan para desayunar cereales, y muchas veces serán de una de las marcas más conocidas, Kellogg. Pues bien, los copos de maíz de Kellogg son un invento del doctor John Harvey Kellogg, que los patentó en 1898, cuando España perdía Cuba y Filipinas.

¿Y quién era este doctor? Los norteamericanos John Harvey Kellogg y su hermano William eran unos firmes defensores de la dieta, el ejercicio físico y los enemas. El doctor Kellogg estaba convencido de que en el colon se producían fermentaciones que generaban gases tóxicos, parte de los cuales salían al exterior en forma de emanaciones fétidas, o sea, los pedos para entendernos, y otros eran absorbidos y pasaban a intoxicar al individuo.

Para ello proponía una alimentación sana, el ejercicio físico y, sobre todo, los lavados del colon. Como eso no era fácil de practicar en casa, los hermanos fundaron un balneario donde se aplicaban sus tratamientos. El tema ha sido tratado por el cine en la película «El balneario de Battle Creek», de Alan Turner, que les aconsejo vean si quieren pasar un rato distraidos.

El doctor Kellogg inventó una máquina que inyectaba en el intestino… 50 litros de agua de forma brusca, con lo que se limpiaba todo el intestino grueso y parte del delgado. Se pueden imaginar ustedes que los pacientes no lo pasarían muy bien, y que incluso alguno sufriría algún percance grave. 

La moda de la irrigación del colon ha llegado casi hasta nuestros días. Se dice que el cantante John Lennon, Janet Jackson, la hermana del fallecido Michel, y la misma princesa Diana de Gales eran muy aficionados a estos lavados intestinales. 

Pero las defecaciones no siempre fueron consideradas negativamente. También se han utilizado las heces, tanto humanas como de otros animales, para tratar diversas enfermedades. En la Edad Media los galenos aconsejaban para el dolor de hombros mezclar un zurullo de cerdo viejo con manteca rancia, calentarlo y aplicarlo en la zona dolorida. La London Pharmacopeia, publicada en el siglo XVII, recomendaba el uso de heces humanas, de ratón, de perro y de otros animales. En el mismo siglo, un médico salmantino recomendaba para tratar la malaria tomar heces humanas tostadas y reducidas a carbón, mezcladas con vino blanco, canela y clavo.

Otra de las excreciones del ser humano, la orina, fue siempre usada para las enfermedades de la piel, y en nuestro país, desde la época romana hasta el siglo XVIII, la orina se usó para blanquear los dientes.

Aunque seguramente se sorprenderán, les informo que en 1999 tuvo lugar en Alemania la última Conferencia Mundial sobre Urinoterapia, a la que acudieron representantes de más de 50 países.

4 comentarios:

  1. Bueno, bueno. Hay similitudes entre los pedos y los petardos: los que los tiran son los únicos que disfrutan...
    Respecto a los enemas, cuando llegué a Sevilla en 1975 en el viejo Morato se ponían con frecuencia enemas... ¡de vino tinto! La intención era desbloquear el estreñimiento pertinaz (en esa época todo era pertinaz: la sequía, la agonía del caudillo, etc.).
    Respecto a la orina, en nuestros días están de moda las cremas y geles de ducha con 10% de urea. Hasta yo (que no creo casi en nada) he caido en adquirir crema y gel influido por mi pareja...

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  2. Muy interesante el artículo este que cabo de leerte.

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  3. Genial como siempre. Tengo curiosidad si hoy en día se considera que los enemas tengan un beneficio demostrado

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    1. Marco, fundamentalmente para des-atrancar. Pero tambien para colocar medicación en el recto como los corticoides para las inflamaciones del colon y otras.

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