Presentación


Durante siglos, la frontera móvil que existió entre cristianos y musulmanes en la península ibérica, hasta la salida de estos últimos en 1492, estuvo poblada de personajes singulares, conformados en función del hecho fronterizo. Uno de estos personajes fue el Alfaqueque. Su existencia se remonta al siglo XIII, y su perfil inicial figura referido ya en los textos de Alfonso X como hombres de honor, conocedores de la lengua arábiga, cuya misión básica era rescatar a los cristianos esclavos de los musulmanes. Entre sus cualidades se exigían ser verídicos, desinteresados, instruidos y expertos con la lengua árabe, humanos y benévolos, valientes, así como tener algún patrimonio que garantizara su independencia y honradez. Este empleo era electivo en junta de doce hombres buenos. Los Alfaqueques, respetados por cristianos y musulmanes, tenían paso libre a un lado y otro de la frontera dado que su labor permitía mantener un mínimo de comunicación entre los dos bandos, incluso en las circunstancias más difíciles. Estos trujamanes solucionaban numerosos problemas que surgían en la peculiar convivencia que provocaba una frontera que, en la mayoría de los casos, no tenía respaldo físico. Fueron los representantes, en un sitio y época determinada, de una figura necesaria e imperecedera: el negociador discreto que permite el encuentro entre posiciones aparentemente irreconciliables. En los tiempos que corren la presencia de los Alfaqueques se hace especialmente necesaria.

sábado, 4 de marzo de 2023

104. ¿Crear vida?


                                                            Oreja de abad (Aeonium undulatum)

Hace algo más de dos años publicamos un artículo sobre la técnica llamada CRISPR-Cas-9, y decíamos de ella que es una herramienta biológica que permite modificar el genoma de cualquier ser vivo con una alta precisión y de forma relativamente sencilla y económica. Su descubrimiento motivó el premio Nobel de química en el año 2020.

El genoma es el conjunto de genes de un ser vivo y contiene toda la información que caracteriza a ese ser vivo. Los genes están formados por cadenas de proteínas llamadas aminoácidos. En la constitución del genoma se usan solo 20 aminoácidos, que se combinan de múltiples formas para dar lugar a los diferentes seres vivos, desde el ser humano a los virus y bacterias. Todos los seres vivos de la naturaleza utilizan solo estos 20 aminoácidos naturales.

De entre los millones de genes existentes hay unos —los codones— que se encargan de dar las instrucciones a las células para producir los 20 aminoácidos naturales. El genoma del ser humano está constituido por 3.055 millones de estos aminoácidos enlazados unos con otros, formando cadenas.

La modificación del genoma de algunas bacterias ya se había conseguido, pero el proceso era muy complejo y costoso, ademas de muy limitado. La nueva técnica que referímos mas arriba —CRISP-Cas-9— esta permitiendo ya modificar o sustituir genes defectuosos que provocan algunas de las enfermedades que afectan al ser humano, consiguiendo la curación definitiva de algunas de ellas.

El profesor Jason Chin, del Laboratorio de Biología Molecular de la Universidad de Cambridge, ha introducido una novedad revolucionaria. Utilizando esta técnica ha podido modificar aquellos genes encargados de la producción de los aminoácidos naturales —los codones—, con lo que estos genes pueden crear nuevos aminoácidos, aminoácidos artificiales. Con estos se ha podido «fabricar» genomas que han dado lugar a la creación de nuevos seres vivos —bacterias, gusanos, moscas— hasta ahora inexistentes en la naturaleza. Es decir crear vida sintética.

La potencialidad de esta novedad es inmensa. La modificación genética de determinas bacterias —E. Coli es una de ellas— ya había permitido fabricar a partir de ellas fármacos tales como la insulina o los anticoagulantes. Con esta nueva técnica se podrán ampliar exponencialmente las posibilidades de producción de sustancias inexistentes en la naturaleza.

En resumen, ya se ha podido crear vida sintética, crear seres vivos no existente anteriormente en la naturaleza. ¿Estamos a las puertas de poder crear vida a partir de sustancias químicas —aminoácidos— inertes? 

El futuro en este campo parece terriblemente apasionante.

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