Presentación


Durante siglos, la frontera móvil que existió entre cristianos y musulmanes en la península ibérica, hasta la salida de estos últimos en 1492, estuvo poblada de personajes singulares, conformados en función del hecho fronterizo. Uno de estos personajes fue el Alfaqueque. Su existencia se remonta al siglo XIII, y su perfil inicial figura referido ya en los textos de Alfonso X como hombres de honor, conocedores de la lengua arábiga, cuya misión básica era rescatar a los cristianos esclavos de los musulmanes. Entre sus cualidades se exigían ser verídicos, desinteresados, instruidos y expertos con la lengua árabe, humanos y benévolos, valientes, así como tener algún patrimonio que garantizara su independencia y honradez. Este empleo era electivo en junta de doce hombres buenos. Los Alfaqueques, respetados por cristianos y musulmanes, tenían paso libre a un lado y otro de la frontera dado que su labor permitía mantener un mínimo de comunicación entre los dos bandos, incluso en las circunstancias más difíciles. Estos trujamanes solucionaban numerosos problemas que surgían en la peculiar convivencia que provocaba una frontera que, en la mayoría de los casos, no tenía respaldo físico. Fueron los representantes, en un sitio y época determinada, de una figura necesaria e imperecedera: el negociador discreto que permite el encuentro entre posiciones aparentemente irreconciliables. En los tiempos que corren la presencia de los Alfaqueques se hace especialmente necesaria.

lunes, 26 de noviembre de 2018

51. Información versus conocimiento


 Brachichito (Brachychitum populneus)

Hay una frase muy usada por los dirigentes de la sociedad en cualquier área — y por los aspirantes al cargo— que dice: “información es poder”. Por ello algunos se atiborran de información, ignorando que algunos expertos de la modernidad ya afirman que, en el mundo actual, estamos inundados de información, pero privados de conocimiento. Porque parece que lo que realmente da poder es el conocimiento, elemento necesario para la toma de decisiones.

Estos aprendices de brujo, ávidos de poder, desconocen que hay tres términos que se usan casi de forma indistinta y que, sin embargo, tienen un significado radicalmente diferente: datos, información y conocimiento.

Los datos existen fuera del individuo, están situados en el mundo que nos circunda. Los datos son elementos primarios de información que por sí solos son irrelevantes como apoyo a la toma de decisiones. Los datos no dicen nada sobre el porqué de las cosas y no sirven para orientar las acciones. Están en la base de la pirámide del conocimiento, pero carecen de interés si no los ponemos en relación con algo.

El siguiente nivel es la información, que es un conjunto de datos procesados, organizados de forma tal que tengan algún significado para el que los conoce.  Es decir, deben tener una relevancia significativa para alguien, tienen que servir a un propósito o expresar un contexto.  Estos datos ya pueden ser útiles para quién debe tomar decisiones, ya que disminuyen su nivel de incertidumbre. En esta fase ya entra en juego el individuo. Es necesario que la persona tenga unos conocimientos previos para que los datos tengan sentido para él. La educación es la que permite que una persona dé significado a los datos y los convierta en información

 Pero el conocimiento es un paso más, que necesita de la unión de la información con la toma de decisiones. La información deviene conocimiento cuando permite la toma de decisiones que sin esa información seriamos incapaces de asumir. El conocimiento no existe fuera del individuo, es una situación mental que necesita de conocimientos previos y capacidad de toma de decisiones.

En el mundo actual los datos circulan a una velocidad de vértigo. Algunas personas son capaces de transformar esos datos en información. Pero quizás no son tantos los que con todo ello adquieren conocimiento.


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