Presentación


Durante siglos, la frontera móvil que existió entre cristianos y musulmanes en la península ibérica, hasta la salida de estos últimos en 1492, estuvo poblada de personajes singulares, conformados en función del hecho fronterizo. Uno de estos personajes fue el Alfaqueque. Su existencia se remonta al siglo XIII, y su perfil inicial figura referido ya en los textos de Alfonso X como hombres de honor, conocedores de la lengua arábiga, cuya misión básica era rescatar a los cristianos esclavos de los musulmanes. Entre sus cualidades se exigían ser verídicos, desinteresados, instruidos y expertos con la lengua árabe, humanos y benévolos, valientes, así como tener algún patrimonio que garantizara su independencia y honradez. Este empleo era electivo en junta de doce hombres buenos. Los Alfaqueques, respetados por cristianos y musulmanes, tenían paso libre a un lado y otro de la frontera dado que su labor permitía mantener un mínimo de comunicación entre los dos bandos, incluso en las circunstancias más difíciles. Estos trujamanes solucionaban numerosos problemas que surgían en la peculiar convivencia que provocaba una frontera que, en la mayoría de los casos, no tenía respaldo físico. Fueron los representantes, en un sitio y época determinada, de una figura necesaria e imperecedera: el negociador discreto que permite el encuentro entre posiciones aparentemente irreconciliables. En los tiempos que corren la presencia de los Alfaqueques se hace especialmente necesaria.

jueves, 21 de junio de 2018

47. Medicina y Medicinas II


 Lirio azul (Iris Xiphium)

           En el pasado mes de marzo apareció en este blog un articulo que titulamos Medicina y Medicinas, donde se reclamaba que la única medicina que merece tal nombre es la que soporta su conocimiento en el método científico y solo prescribe actuaciones que hayan sido avaladas por dicho método, mediante la realización de ensayos clínicos controlados.

Las llamadas medicinas alternativas —homeopatía, naturopatía, quiropraxia, curación energética, ozonoterapia, radiestesia, etc.— gozan aún del favor de una parte de la población —menos de un 10%— que siguen sus prescripciones, aunque no tengan ninguna utilidad clínica más allá del efecto placebo. Y ello a pesar de que se han alzado numerosas voces afirmando la ineficacia de estas pseudociencias.

Esta realidad ya fue corroborada por el Servicio Nacional de Salud de Inglaterra —National Health Service (NHS)— que en respuesta a una petición del Parlamento Británico estableció que la homeopatía carece de respaldo científico para su aplicación y que no hay pruebas de que sea eficaz como tratamiento de ningún problema de salud.

Ya en nuestro país la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados ha debatido recientemente sobre las pseudociencias y se ha estudiado una Proposición No de Ley en la que se insta a modificar la ley en el sentido de que se establezca la responsabilidad de los profesionales sanitarios que recomienden tratamientos que no estén avalados por pruebas ni resultados científicos. En esta propuesta, aún no convertida en ley, se plantea que los profesionales sanitarios estén obligados a comunicar a las autoridades legales —fiscalía o juzgado de guardia— las prácticas llevadas a cabo por profesionales, titulados o no titulados, que no estén respaldadas por la evidencia científica. Esto es, plantear que todos los profesionales sanitarios, ya sea con práctica privada o pública, tengan la obligación de velar por la defensa de las personas, denunciando y poniendo en conocimiento de las autoridades judiciales todas aquellas prácticas de las que se tiene conocimiento reiterado que no han demostrado resultados para la salud.

Aunque algunas de estas pseudociencias han sido avaladas en el pasado por algunos Colegios de Médicos, la Organización Médica Colegial ha sido sensible a este clamor y ha reaccionado en este mes de junio mediante un comunicado del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos de España (CGCOM), y de la Comisión Central de Deontología Médica, en el que se han rechazado “por inaceptables y contrarias a la deontología médica” todas las prácticas invalidadas científicamente y consideran las mismas ajenas a la ciencia y profesión médica. Entre esas prácticas se encuentra la homeopatía, “la cual no ha podido demostrar hasta la fecha ninguna evidencia científica de eficacia médica fuera del efecto placebo”.

Es hora de que reflexionemos todos, médicos y pacientes, sobre cual debe ser nuestra actitud frente a los que dedican a la práctica de estas actividades pseudocientíficas. 

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