Presentación


Durante siglos, la frontera móvil que existió entre cristianos y musulmanes en la península ibérica, hasta la salida de estos últimos en 1492, estuvo poblada de personajes singulares, conformados en función del hecho fronterizo. Uno de estos personajes fue el Alfaqueque. Su existencia se remonta al siglo XIII, y su perfil inicial figura referido ya en los textos de Alfonso X como hombres de honor, conocedores de la lengua arábiga, cuya misión básica era rescatar a los cristianos esclavos de los musulmanes. Entre sus cualidades se exigían ser verídicos, desinteresados, instruidos y expertos con la lengua árabe, humanos y benévolos, valientes, así como tener algún patrimonio que garantizara su independencia y honradez. Este empleo era electivo en junta de doce hombres buenos. Los Alfaqueques, respetados por cristianos y musulmanes, tenían paso libre a un lado y otro de la frontera dado que su labor permitía mantener un mínimo de comunicación entre los dos bandos, incluso en las circunstancias más difíciles. Estos trujamanes solucionaban numerosos problemas que surgían en la peculiar convivencia que provocaba una frontera que, en la mayoría de los casos, no tenía respaldo físico. Fueron los representantes, en un sitio y época determinada, de una figura necesaria e imperecedera: el negociador discreto que permite el encuentro entre posiciones aparentemente irreconciliables. En los tiempos que corren la presencia de los Alfaqueques se hace especialmente necesaria.

sábado, 23 de marzo de 2024

121. Amistades menguantes


Cardo borriquero (Cynara humilis)

Según el Survey Center on American Life en su artículo publicado en mayo de 2021 titulado «El estado de la amistad en los americanos: cambios, retos y perdidas», el porcentaje de ciudadanos de sexo masculino de ese país que asegura tener un mínimo de seis amigos cercanos se ha reducido a la mitad entre 1990 y 2022.

Los resultados de esta encuesta han merecido la atención de la prensa y de psicólogos y sociólogos norteamericanos, que han constatado que este especial tipo de relación de simpatía y afecto —la amistad— está disminuyendo entre los hombres, especialmente entre los más jóvenes. Y la experiencia nos demuestra que lo que existe en Estados Unidos pronto llega a nuestros lares.

Como vemos por las fechas que contempla el estudio —1990-2022—, este hecho viene produciéndose desde hace bastantes años, aunque los cambios de costumbres que se produjeron con motivo de la pandemia parecen haber agudizado esta tendencia, de tal modo que en la citada encuesta el 20% de los estadounidenses reconoce no conservar ningún amigo íntimo.

No sabemos de un estudio similar en nuestro país, pero si posteriores estudios confirman lo obtenido con esta encuesta, nos encontraríamos ante una alarmante disminución de la amistad como institución y como concepto, en el sentido en que la entendemos habitualmente.

Según los expertos, para que una amistad surja se necesita afinidad, voluntad, tiempo y la presencia física del otro. Una vez consolidada la relación, no es imprescindible la presencia, aunque una amistad «no presencial» pocas veces es considerada por los propios interesados como «amistad íntima o verdadera».

No es fácil explicar porque se estaría produciendo este fenómeno. Algunos apuntan a que podríamos estar ante un cambio del modelo clásico de amistad y que las dificultades de adaptación a este nuevo modelo serían las que causan esta sensación de pérdida. Los nuevos estilos de vida a los que ya estamos acostumbrados, con su permanente falta de tiempo, el teletrabajo y estar sumergidos en un mundo de múltiples relaciones, superficiales y poco significativas, a través de canales como las redes sociales, son algunos de los hechos que pueden estar en la base de este declive.

Ante esta posible explicación, la mayoría de los autores mantienen que la presencia, oírlos en persona, poderlos tocar, siguen siendo elementos básicos para la generación y mantenimiento de las amistades. Y que este mantenimiento a lo largo del tiempo requiere tiempo y esfuerzo, y la falta de esta dedicación podría explicar que muchas de ellas se vayan quedando en el camino, conforme vamos madurando y envejeciendo.

¿Desaparecerá la amistad? Como ha dicho alguien, si el culto a la amistad decae, será por falta de buenos feligreses.

6 comentarios:

  1. Cuándo una amistad se llega a perder, entiendo que es porque no se cultiva. Bien es verdad, que la distancia puede llegar a influir,sobre todo si se amplía en el tiempo, pero si existe una empatía y un aprecio sincero, aunque se mantenga por las redes sociales, puede perdurar en el tiempo.

    ResponderEliminar
  2. La amistad está muy bien definida con los principales conceptos de simpatía y afecto
    Pero tiene que haber algo más para mantenerla como es que haya empatía por parte de estos/ estas amigos/ amigas y que haya unos coincidencia de objetivos y necesidades psico físicas por parte de las dos personas y si este no es el caso que al menos haya una compresión de las necesidades que en cada momento por el simple hecho de la edad que vamos teniendo o sea por el paso del tiempo y los retos nuevos que nos va poniendo la sociedad y nuestro cuerpo, como por ejemplo, dificultades de dietas que no se pueden compartir por tener diabetes, hipertensión, hipercolesteremia, alergias, problemas de movilidad y un sin fin de dificultades, que si no hay una comprensión y en definitiva “ una empatía” es difícil de mantener la amistad
    Y para que decir si la otra persona, el que era tu amigo siempre habla él y a ti apenas te escucha o no te escucha porque solo le interesa lo suyo y no lo que tú puedas sentir o necesitar en ese momento . En definitiva el egoísmo que con la edad por desgracia se MAGNIFICA

    ResponderEliminar
  3. Pues no veo yo que esté disminuyendo la amistad, al menos en mi entorno. Sí comparto que puede haber dificultades, por la edad y la rigidez que conlleva, así como por los problemas de salud, de cambios de parejas o por traslados de domicilio. Y respecto a las redes sociales, creo que ayudan a mantener el contacto entre amigos, mucho más que las antiguas cartas y conferencias telefónicas. Lo que sí me parece importante, como en el amor, es la presencia del otro, aunque sea esporádica, y las aficiones compartidas, sean políticas, deportivas, viajeras, gastronómicas o del tipo que sean. Sigamos cultivando la amistad!

    ResponderEliminar
  4. Afinidad, voluntad, tiempo y GENEROSIDAD (el pensamiento en el bienestar del otrx). El capitalismo crea y mantiene la falsa ilusión de que el mundo gira en torno a nostrxs, de que somos merecedorxs de todo lo bueno d la vida y de que todas las cosas están a nuestro alcance solo "porque lo valemos". Lo individual en detrimento de lo colectivo hace estragos en el ideario de nuestra era, a lo que contribuye el aislamiento que generan las pantallas y la superficialidad de las relaciones virtuales. Conozco a muy poca gente que mantenga amistades con la mirada puesta en sí misma y con una práctica de las relaciones con un carácter utilitario y egocéntrico.

    ResponderEliminar
  5. Mantener amistades no es lo mismo que mantener conocidos .
    Conocidos puedes tener muchos pero amigos es otra dimensión y por ello requiere un tratamiento distinto y especial.
    Con la mirada puesta en uno mismo y con una práctica de las relaciones con un carácter utilitario, buscando siempre nuestro propio beneficio, sin buscar las necesidades que pueda tener “ tu amigo” que tienes enfrente, en definitiva “ no ser empatico y si ser egocéntrico, termina por perder esa comunicación que en un principio creías que tenías con ese que tú elegiste de amigo, pero que tú terminaste haciendo que fracasará por tu actitud EGOÍSTA

    ResponderEliminar
  6. En mi opinión ese artículo no tendría los mismos resultados en España o los países latinos americanos, entiendo perfectamente que eso suceda en EEUU, conozco muchas personas que trabajan allí como en Canadá o incluso en Inglaterra y países nórdicos, y la climatología es un aspecto crucial, el buen tiempo y las horas de luz llaman a la sociabilización. Pero sobretodo lo que marca la diferencia es que en EEUU el sistema enseña a las personas que por encima de su bienestar está el triunfo, dejando de lado relaciones personales y cuando estuve en EEUU las personas tratan a las demás personas como objetivos para conseguir algo, eso unido a la falta de tiempo, es el mejor cultivo para ello.

    Lo que está claro que las amistades, tienen un trabajo y un cuidado.

    ResponderEliminar