Presentación


Durante siglos, la frontera móvil que existió entre cristianos y musulmanes en la península ibérica, hasta la salida de estos últimos en 1492, estuvo poblada de personajes singulares, conformados en función del hecho fronterizo. Uno de estos personajes fue el Alfaqueque. Su existencia se remonta al siglo XIII, y su perfil inicial figura referido ya en los textos de Alfonso X como hombres de honor, conocedores de la lengua arábiga, cuya misión básica era rescatar a los cristianos esclavos de los musulmanes. Entre sus cualidades se exigían ser verídicos, desinteresados, instruidos y expertos con la lengua árabe, humanos y benévolos, valientes, así como tener algún patrimonio que garantizara su independencia y honradez. Este empleo era electivo en junta de doce hombres buenos. Los Alfaqueques, respetados por cristianos y musulmanes, tenían paso libre a un lado y otro de la frontera dado que su labor permitía mantener un mínimo de comunicación entre los dos bandos, incluso en las circunstancias más difíciles. Estos trujamanes solucionaban numerosos problemas que surgían en la peculiar convivencia que provocaba una frontera que, en la mayoría de los casos, no tenía respaldo físico. Fueron los representantes, en un sitio y época determinada, de una figura necesaria e imperecedera: el negociador discreto que permite el encuentro entre posiciones aparentemente irreconciliables. En los tiempos que corren la presencia de los Alfaqueques se hace especialmente necesaria.

miércoles, 9 de diciembre de 2020

72. Maradona y CRISPR-Cas-9


Arbol del Jade (Crassula ovata)

De forma resumida, una escala de valores es una relación ordenada y jerarquizada —clasificada de más a menos importante— de cualidades positivas o negativas, que las personas asignamos a otras personas, a las cosas y a los hechos. Si nos referimos a personas, los valores son las cualidades morales inherentes al ser humano, tales como responsabilidad, compromiso, honestidad, lealtad, amor, solidaridad, etc. Así, una escala de valores es la relación de características morales que son importantes para cada sujeto en particular.

En cuanto a las cosas también podemos hablar de escala de valores. Una cosa puede ser considerada buena si cumple su función, o si cuesta mucho dinero, o si es divertida, etc. Según nuestra escala de valores así nos comportamos, practicando o dando valor a aquellas características de las personas, cosas o hechos que, según nuestra escala, tienen más valor. 

Esto mismo se puede aplicar a las sociedades. Como agrupaciones de personas, las sociedades también tienen sus escalas de valores y, en función de ellas, dan valor a las personas, cosas o hechos. Las sociedades suelen medir —aunque no exclusivamente— los valores en grados de admiración o de retribución económica que perciben las personas o que se pagan por las cosas o hechos que la sociedad valora más alto.

Sobre Maradona nada nuevo vamos a decir. Este futbolista, de vida poco edificante, fue calificado por la prensa especializada como el mejor jugador de la historia, y por algunos de sus seguidores como “Dios”. En sus quince años de jugador —generosísimamente retribuidos por la sociedad— hizo pasar a sus seguidores numerosas horas de satisfacción al verle maniobrar en el campo. 

Con motivo de su reciente fallecimiento, los medios hablaron de que el mundo estaba de luto por su fallecimiento y han sido incontables los testimonios de condolencia y dolor mostrados, declarándose en su país natal —Argentina— tres días de luto nacional, contándose más de un millón de personas las que visitaron su capilla ardiente.

Sobre CRISPR-Cas-9 quizás haya algo más que decir. Es una técnica que, si bien había sido ya descrita en 2003 por el español Francisco Martínez Mojica, fue descubierta recientemente por las bioquímicas Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna, científicas perfectamente desconocidas por el ciudadano medio, a pesar de que obtuvieron el Premio Nobel de Química de 2020.

  Sin entrar en detalles, que serían quizás complejos para este blog, esta técnica es una herramienta biológica que permite modificar el genoma de cualquier ser vivo con una alta precisión y de forma relativamente sencilla y económica. 

Este enorme descubrimiento permitirá —ya ha permitido en algunos casos—, curar enfermedades de origen genético, sustituyendo el gen defectuoso por uno sano. Las potencialidades de la técnica son inmensas. A título de ejemplo, es la que ha permitido crear algunas de las vacunas contra el COVID-19, las llamadas de “ARNm”, vacunas que permitirán salvar centenares de miles de vidas.

Afortunadamente, las doctoras Charpentier y Doudna siguen vivas. Pero estamos convencidos de que el día en que inevitablemente fallezcan, los millones de humanos beneficiados con su técnica ni se enteraran de ello y, por supuesto, el mundo no se pondrá de luto.

Esta es la escala de valores de nuestra sociedad, en la que parece que nos sentimos cómodos, ya que no nos esforzamos mucho por cambiarla.

 

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